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La Coctelera

n-angulo

12 Mayo 2012

NADA FUNCIONA (I)

N. Angulo. nangulo.es. La libertad. revolución. cambios. política. nada funcionaHe escrito más veces sobre este tema y no será la última vez que lo haga porque tenemos que reaccionar, tenemos que coger de una vez por todas las riendas (cortas y poco flexibles) de nuestra vida.

Nada funciona.

Me preocupa que todavía existan personas que crean que los políticos les importan los ciudadanos.

Me preocupa que todavía existan personas que crean que lo que mueve a los políticos es el deseo benevolente del bienestar de los ciudadanos.

Me preocupa que todavía existan personas que crean en la clase política y no se inmuten ante las mentiras proferidas por estos indeseables, egoístas, manipuladores que son los políticos.

Rogaría y agradecería encarecidamente a algún lector de este artículo que si conoce a algún político honrado al que le mueven buenos sentimientos y preocupación por los ciudadanos me informe sobre ello.

Nada funciona.

Las grandes compañías como puedan ser las eléctricas, telefónicas, gasistas, aseguradoras, banca y un largo etcétera, nos engañan, nos estafan, nos roban, nos cobran precios exorbitantes, proporcionándonos a cambio, un nefasto servicio y el Gobierno no hace nada por evitarlo.

Por otro lado es lógico, la avaricia de los políticos es tan grande que no tienen bastante con sus sueldos millonarios y que se han asegurado que sean vitalicios, también quieren verse beneficiados en el futuro cuando abandonen la política, ostentando un alto cargo muy bien remunerado en alguna de estas compañías, que velará por ellos como viene ocurriendo desde hace muchos años.

No pueden enfrentarse a estas compañías, no pueden reclamar en nombre de los ciudadanos, no pueden morder la mano que les da y les dará de comer, es por ello que se encogen de hombros y miran hacia otro lado.

Nada funciona.

Argentina y Bolivia ya han dicho ¡basta!  Se  han cansado de ver a estas grandes compañías españolas asentadas en sus países y explotando los recursos naturales que les proporcionan estas tierras, beneficiándose pero sin repartir, solo quieren enriquecerse ellos. Me temo además que las decisiones tomadas por Argentina y Bolivia van a ser el inicio de un desencadenante en otros países de América Latina.

Aunque no tengo pruebas, solo es un pálpito, creo que estamos viviendo el desmantelamiento de un colonialismo encubierto de España en Latinoamérica.

Espero que se les acabe “el chollo”.

Nada funciona.

El gobierno es tan falsario que nos “vende” que fumar es malo, pero no prohíbe el tabaco, solo dicta unas leyes absurdas que una vez más han ido en contra del ciudadano. Por ejemplo, dando permiso para poner terrazas en la calle hasta altas horas de la madrugada para los fumadores, e impidiendo el descanso de los vecinos debido al ruido ocasionado en dichas terrazas. Por supuesto a los políticos no les molestan estas terrazas ya que ellos viven en lugares privilegiados fuera de toda contaminación acústica y ambiental.

Nos siguen “vendiendo” que les preocupa nuestra salud y nos informan de ciertos aceites nefastos para el consumo en alimentación, como puedan ser los aceites vegetales de colza, palma o coco, sin embargo tampoco los prohíben (con lo dados que son los políticos a prohibir) y obligan a los ciudadanos a perder el tiempo leyendo todas las etiquetas de los alimentos empaquetados para ver si contienen estos aceites u otros ingredientes que no solo no benefician nuestra salud, sino que disparan el colesterol.

Evidentemente la explicación es sencilla. Si hay ciudadanos sanos ¿de qué vivirán los laboratorios farmacéuticos? Las personas que ante la presión sufrida quieren dejar de fumar, encuentran productos farmacéuticos como parches de nicotina, chicles, boquillas y muchos más que probablemente no eviten que estos ciudadanos dejen de fumar, pero que se gastan una pasta gansa en las farmacias.

También les conviene que tengamos colesterol para medicarnos de por vida. Vamos que forman un perfecto tándem Gobierno/Laboratorios farmacéuticos.

N. Angulo

Enlace: Hemos de reaccionar

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10 Mayo 2012

¡MARCHANDO, UNA DE MUDANZAS! PLAZA DEL COMERCIO (II)

N. Angulo. nangulo,es. Chivito uruguayo. mudanzas.Otra anécdota digna de mención. Una noche fuimos varios amigos a tomarnos unos sándwich, esta vez fuimos tarde porque habíamos estado reunidos en mi empresa para hablar de estrategias de negocio y todas esas cosas, llegamos cerca de las 10 de la noche y con bastante hambre. Hicimos los pedidos y mientras tanto bebimos algo para que la espera se hiciese más llevadera. He de añadir que en La Coruña no se estila poner aperitivo al cliente, si se te ocurre pedir unas patatitas fritas o aceitunas, te las cobran, yo pagué la novatada una vez, así es que no se me ocurría pedir nada con la bebida a no ser que estuviese dispuesta a pagarlo. Creo que La Coruña es una de las pocas ciudades españolas donde no ponen aperitivo en los bares y no por ello te cobran las bebidas más baratas, al contrario.

El pedido se demoraba más de la cuenta, pero como estábamos hablando el tiempo pasaba sin darnos cuenta. Miré hacia la barra con intención de llamar la atención de alguno de ellos para preguntar por nuestros pedidos y me quedé pasmada viendo a toda la tropa mirando el televisor con la boca abierta, parece ser que emitían el último capítulo de una famosa serie española y no se querían perder ni una frase, el pedido podía esperar y los clientes (nosotros) también. Sinceramente me puse hecha una furia y mis amigos también, teníamos hambre y ya eran cerca de las 11 de la noche. Uno de mis amigos les dijo que no era forma de tratar a los clientes, nos miraron como si me acabásemos de bajar de una nave interplanetaria y enseguida el padre se puso con el pedido, esta vez parecía que le habían puesto un cohete en el culo, tardó menos, bastante menos que otras veces. Por supuesto ni nos pidieron excusas ni tuvieron el detalle de invitar a una ronda de bebidas. Sabían que siempre llenaban el local. Yo llevaba mucho tiempo sin ir a El Emporio, pero un colega tuvo el antojo y acabamos allí esa noche, me prometí firmemente no volver.

Lo de los pedidos era otro misterio, el primero tardaba ½ hora o ¾,  como he mencionado anteriormente, sin embargo si se te antojaba un segundo sándwich, esta vez no tardaban ni diez minutos en servírtelo ¿¿¿??? Misterio sin resolver.

Voy a contaros las dos últimas “cositas raras” que me ocurrieron en El Emporio y las he dejado para el final por lo surrealistas que son. Un día bajé a mediodía a por un sándwich, recuerdo que me dolía todo y aprovechando que Ángel no venía a comer no me apetecía hacerme nada para mi, ya no iba con muletas y mi intención era subírmelo a casa y comerlo tranquilamente. Me acerco a la barra y para mi sorpresa antes de abrir la boca me pregunta la madre si soy la que vivo en el edificio de Fisam y la que he tenido un accidente de coche. Contesté afirmativamente y me quedé a cuadros porque esta buena mujer estaba harta de verme y yo a ella, incluso por la calle ya que vivía cerca de su negocio. Me mira y me dice que no me preocupe que su hijo me llevará el pedido sin coste adicional siempre que quiera ¡faltaría más! Realicé el pedido, lo pagué y di media vuelta para irme a casa, ya en mi portal no salía de mi asombro, me vinieron de repente a la mente las veces que había bajado con muletas y ni tan siquiera me habían ayudado con la puerta. Se puede ser mal fisonomista ¿pero tanto? O es que habían hecho consenso y se habían dado cuenta de su falta de profesionalidad con un cliente habitual. Lo dicho, me sigo preguntando si eran ignorantes, cara duras, despistados o todo a la vez. Al cuarto de hora más o menos el hijo me dejaba en casa un Chivito que era lo que pedí ese día con una gran sonrisa en su cara y diciéndome que tomase nota del teléfono para hacer mi pedido sin salir de casa que ellos me lo traían. ¡Lo que hubiese agradecido esa atención unos meses atrás!

Tengo muchas más anécdotas pero ya cierro el capítulo de El Emporio con ésta. Un día me llamó una amiga cerca de las 2 de la tarde y me dijo que me esperaba en El Emporio, la dije que subiese a casa que no me apetecía ir allí porque eran unos impresentables y que comiese en casa conmigo, me dijo que no, que tenía antojo de sándwich y tras un tira y afloja al final me convenció para que no preparase nada y bajé. Estaba sentada en una de las mesas más cercanas a la puerta de la calle y no había nadie, exceptuando un habitual en la barra tomándose una cerveza y toda la familia detrás de la misma.

Yo pedí un sándwich completo y una clara de limón, a la cual me había aficionado en los últimos tiempos ya que no me gustaba nada la cerveza sino era con gaseosa o limón.

Charlamos, pasa el tiempo y el pedido que no llega, se levanta mi amiga a la barra y pregunta por él y dice que por lo menos nos traigan la bebida, mi amiga había pedido una cerveza, seguimos esperando y a mi creciéndome el morro por momentos. Ya me levanto y pregunto ¿Cuál es el problema? Me contestan que enseguida vienen con las bebidas. A todo esto yo estaba de espaldas a la barra, pero mi amiga que la tenía enfrente me decía que no paraban de cuchichear y mirarnos toda la familia. Al final se acerca la tía con la cerveza de mi amiga y la pregunto por mi clara de limón, ya muy abochornada me dice que no sabe lo que es una clara de limón. Tuve que hacer un esfuerzo para no marcharme en ese momento, pregunto de nuevo si la demora se debe a eso y me dice que si, la contesto que  porqué no me preguntó antes en lugar de hacernos esperar tanto tiempo. Me contesta que los sándwich ya están y los trae enseguida y yo por mi parte la explico que la clara es una cerveza con limón. Al rato me trae un botellín de cerveza y ½ limón en un platito, da media vuelta y se va…sintiéndolo mucho ahí ya no pude aguantar, mi amiga y yo llorábamos de risa ante el estupor de la familia. Llamé la atención del padre que se acercó con cara de mosqueo y nuestra comida. Le dije que la “clara” era una cerveza mezclada con un refresco de limón, que también se podía preparar con gaseosa y que era una bebida muy habitual. Me dijo que a él nunca le habían pedido esas cosas tan raras. Debo aclarar que esto ocurrió más o menos en el año 1997 o 1998 y la “clara” con limón ya era más vieja que Matusalén, pero en fin…cosas de El Emporio de los Sándwich. Una vez más ni nos pidieron excusas por su ignorancia ni por la demora.

A mi amiga y a mi lo ocurrido nos valió para contárselo a todo el mundo y reírnos sin parar. En el momento que me cambié de piso no volví a pisar el dichoso Emporio. No guardo ningún buen recuerdo de esa gente y por mí, como si se atragantan con sus viandas, su mala leche, falta de profesionalidad y demoras.

No tardé mucho en cambiar de domicilio, pero esto lo contaré en otro momento.

N. Angulo

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9 Mayo 2012

¡MARCHANDO, UNA DE MUDANZAS! PLAZA DEL COMERCIO

N. Angulo. nangullo.es. Mudanzas. Plaza del comercio, a Coruña. La coruñaEl piso de La Coruña estaba ubicado en la  Plaza del Comercio y como ya dije, muy cerca de donde abrimos nuestro pequeño negocio de ofimática; en él vivimos otros cinco años más o menos y fueron, hasta ahora, los peores años que he pasado físicamente de mi vida. Convaleciente de un accidente de coche, un tipo que iba hasta arriba (según me dijeron) de drogas y alcohol, chocó de frente contra mi coche en un adelantamiento e invadió mi carril. Crisis tras crisis de Fibromialgia y otras dolencias que han quedado para siempre en mi cuerpo como secuelas del mencionado accidente,  ¡vamos, un asco!

La casa era grande, una de las más grandes en que he vivido pero tenía años y como en la mayoría de las casas, los propietarios se habían gastado poco o nada en su mantenimiento, griferías en mal estado, tuberías, etcétera, tuvimos que negociar poco a poco su arreglo y acondicionamiento. Esto ocurre porque las personas que alquilan pisos tienen el concepto de que los que vivimos de alquiler somos ciudadanos de 2ª categoría, parece ser que opinan que no nos gusta vivir en un hogar limpio, acogedor y que cualquier cuchitril nos vale, no se dan cuenta de que tienen un negocio, que más que inquilinos somos sus clientes y como tales deben tratarnos, pagamos por un servicio y este servicio se llama piso. Espero que esto algún día cambie, pero lo veo difícil dado como es el carácter Typical spanish.

Abajo había un local perteneciente al mismo edificio que era una clínica de fisioterapia y rehabilitación, Fisam, de la cual fui paciente durante mucho tiempo. También tenía cerca El Emporio de los Sándwich (vaya nombre) y voy a hablar de las peculiaridades de este negocio porque necesita capítulo aparte.

Lo llevaba una familia (imagino que sigue abierto) compuesta por un matrimonio, tres hijos, una tía y más tarde se unió un yerno. Hacían unos sándwich espectaculares, poco vistos por estos lares españoles, el pan más grande y en fin, distintos. El que abrió el negocio, el padre del que yo conocí como gerente de ese negocio, estuvo en Venezuela muchos años y volvió con dinero, contaba con un local y conoció a un uruguayo que le dio la idea de negocio e imagino que alguna receta. Preparaban además Porteñitos y Chivitos …¡¡hum! Se me hace la boca agua solo de recordar estas maravillas culinarias. El Emporio tenía su miga (aparte de la miga de sus sándwich) Eran muchos a trabajar pero muy bajo su rendimiento, solo decir que hemos llegado a esperar más de ½  hora ¿qué digo? y hasta tres cuartos de hora por un pedido y es que, aunque estaban muy bien organizados, trabajaban tipo fábrica y en cadena, uno ponía la lechuga, otro el tomate, otro untaba el pan de mantequilla y así sucesivamente. Solo tenían un horno y era muy pequeño, entraba un sándwich o dos como máximo jajaja, además el sándwich no iba de una pieza, me explico. El padre (encargado del horno) ponía primero el  pan a tostar, luego la carne (si es que era de carne) luego le añadía una especie de salsita de su invención, luego unía todo con las verduras o embutidos y por último otro toque de horno y al plato para servir. Era digno de ver. Imagino que si no hubiesen sido tan buenísimos sus sándwich, no tendrían ni un cliente.

Por las mañanas llegaban la madre, el padre o algún otro miembro de la familia con unos cuantos tupper donde llevaban primorosamente cortado y limpio, lechuga, tomate, cebolla, los embutidos y la carne. Cuando abrían las puertas del Emporio estaban colocados todos delante de una especie de mostrador con sus delantales impecablemente blancos de cara a la pared y de espaldas al público, parecía que les habían castigado, allí depositaban sus tupper en fila y en orden para poner en el pan el pedido y por último meterlo en el horno. Dirigiendo el “cotarro” el padre de familia, con un bigote perfectamente recortado. Se situaba enfrente del horno (también de espaldas al público) e iba metiendo uno a uno los sándwich, pero sin dejar de controlar cómo trabajaba el resto de la tropa, los pedidos y la caja, él también cobraba.

A mediodía trabajaban a medio gas, pero esto no era óbice para la tardanza, los clientes seguíamos esperando nuestra ½ hora o tres cuartos de rigor. El trabajo fuerte, cuando el Emporio se llenaba, era a partir de las 8 o 9 de la noche. Los clientes íbamos bastante antes de sentir un hambre canina porque sabíamos que teníamos que esperar mucho tiempo para meternos entre pecho y espalda el sándwich. Llegué a tener sospechas de que retrasasen los pedidos a posta para que los clientes consumiésemos más bebidas mientras esperábamos, pero no, no eran tan listos.

Voy a contaros algunas anécdotas que viví a través de El Emporio de los Sándwich. Fui vecina y clienta durante años y apenas crucé un saludo con esta gente. Recuerdo que al poco de abandonar la silla de ruedas y todavía con muletas, se me antojó comer un sándwich y con mucho esfuerzo (Ángel no estaba) bajé a por uno. La entrada al Emporio era bastante difícil, tenía un escalón altísimo así es que las pasé moradas para entrar, era mediodía, con lo cual el local estaba vacío de clientes, aún así, no hicieron intención de abrirme la puerta o ayudarme a subir el escalón, esto ya os dará idea de qué tipo de personas eran. Yo por mi parte todavía no sé si eran unos ignorantes, maleducados o ambas cosas. Para abreviar, no me abrieron la puerta para facilitarme la entrada ni me miraron a la cara hasta que estuve delante del mostrador para efectuar mi pedido. Tampoco me ayudaron a la salida y eso que además de las muletas llevaba una bolsa con mi comida. Por supuesto me hicieron esperar por el puñetero sándwich la consabida ½  hora (mínimo) y además de pie porque no podía subirme a las banquetas, fueron incapaces de acercarme una silla. Muy profesionales ellos y muy humanitarios. No volví a bajar en una temporada bien larga y salí con un cabreo tremendo.

Como tengo algunos detalles más que contaros y me quedo sin espacio, esperad al próximo capítulo.

N. Angulo

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2 Mayo 2012

¡MARCHANDO, UNA DE MUDANZAS! COLMENAREJO/LA CORUÑA

Pues con este post me despido de Colmenarejo y de Madrid. N. Angulo. nangulo.es. ¡Marchando una de mudanzas! Colmenarejo, madrid. La coruña

Pero antes de dejar Colmenarejo una mención especial para mi amiga I… a la que conocí un poco antes de abandonar el pueblo y sin embargo vivía en la acera de enfrente.

Un día por la mañana llamaron a mi puerta y al abrir encontré a una mujer con una fuente tapada escrupulosamente con papel film y una sonrisa iluminando su cara. – Hola –me dijo- me llamo I…, vivo enfrente y me he enterado que estás convaleciente y sola, te he preparado una ensalada por si no tienes ganas o fuerzas para cocinar. Me ofreció la fuente y se dispuso a dar media vuelta.

La llamé y la dije que entrase en casa, una vez dentro la di las gracias por su amabilidad y la conté qué me pasaba, también le dije mi nombre, aunque sobraba porque ella ya lo sabía.

Cuando se fue un poco más tarde porque no alargó para nada la visita ni pretendió invadir mi casa ni mi intimidad, me quedé pensando en ella con sorpresa, simpatía y admiración. Me sorprendió que una desconocida llamase a mi puerta y me ofreciese comida, eso solo lo había visto en las películas americanas, no estaba acostumbrada a esa cortesía y mucho menos por parte de una persona extraña.

Vino otras dos veces a traerme ensalada, siempre ricas y originales y siempre disculpándose por presentarse en casa de esa manera o sea sin avisar, eso lo subsané dándola mi teléfono.

Un día fui yo la que crucé la acera para saludarla y ese día ha pasado a ser uno de mis mejores e imborrables recuerdos.

Empezamos a hablar cómodamente sentadas en su salón una enfrente de la otra, me imagino, porque no lo recuerdo muy bien, que nos levantaríamos a comer algo, al baño en fin que cambiaríamos de posición, el caso es que empezamos a charlar a las 9 de la noche aproximadamente y lo siguiente que recuerdo es oír unos ruidos y decirla - ¿no son pájaros eso que suena?

Estuvimos hablando toda una noche, sin sueño, sin incomodidad, sincera y entrañablemente. Desde ese día I… es una de mis amigas más queridas. Esa magia me ha ocurrido pocas veces y con pocas personas, pero ocurre y es maravilloso.

Por avatares de la vida, o sea, por el paro jajá jajá , Ángel y yo tuvimos que buscar nuevos caminos y experiencias, como además se cumplían los cinco años de permanencia en una casa, tocaba nueva mudanza, esta vez un poco más lejos, dimos el salto a La Coruña.

Aunque tardé nueve meses en seguir a Ángel hacia nuestro nuevo destino al fin llegamos la mudanza y yo.

Tenía trabajo en Colmenarejo, cerrar exposiciones de pintura, una con mi alumna B…con técnicas mixtas, ella al óleo y yo con barro y gres, el tema “Aves”. Otra sobre Colmenarejo que la hice a partir de fotografías muy antiguas que me fueron dejando personas del pueblo y finiquitar mis clases de pintura, finalmente hacer una exposición de mis alumnos con sus primeros dibujos y pinturas y lo último que habían hecho para que se viese su evolución.

Antes de hacer esta nueva mudanza puse el adosado en venta, me urgía porque así no pagaba la hipoteca más un alquiler en La Coruña, logré venderlo prácticamente por lo que me costó y me satisfizo ya que yo no soy especuladora, soy habitadora que no es lo mismo jajá jajá, una vez vendida la casa me fui a La Coruña a buscar vivienda porque Ángel no tenía tiempo con el trabajo y demás. Mientras buscaba piso en La Coruña estuve viviendo en casa de Sabina, una mujer que alquilaba habitaciones y donde vivía Ángel desde que se fue de Colmenarejo. Dormíamos en habitaciones distintas y Sabina nos prometió que en el momento que se marchase un huésped nos pondría en una habitación juntos, la verdad que ya teníamos ganas, llevábamos mucho tiempo separados. Al final dormimos juntos aunque algo estrechos, pero sarna con gusto, no pica.  

Encontré vivienda no muy lejos de la casa de Sabina ni del local donde se encontraba nuestra empresa.

Volví a Colmenarejo y sin más dilación me puse manos a la obra para buscar empresas de mudanzas.

Como ya conté esta vez me propuse hacer lo mínimo, contraté una empresa que hacía todo, todo y quedamos un día a las 8 de la mañana. Ángel regresó a Colmenarejo para ayudarme con la mudanza.

N. Angulo. nangulo.es. ¡marchando, una de mudanzas!. Mudanzas. La Coruña. Colmenarejo, madridSe presentaron además del señor que me hizo el presupuesto 8 o 9 hombres casualmente todos bajitos, me recordaban sutilmente a los enanitos de Blancanieves y no solo porque no estuviesen sobrados de estatura sino por como se movían, parecían velocistas, son con mucho los que mejor me han hecho la mudanza.

Quedé con mi amiga I… para tomar un último desayuno mientras los señores trabajaban a sus anchas. Nos distendimos bastante ya que calculamos que tardarían toda la mañana o parte de la tarde en desmontar, embalar, cargar etc.… cual fue mi sorpresa que llego a casa y veo al señor esperando con la factura en la mano, no llegó todo el trabajo a las 3 horas, lo dicho, la mejor mudanza hasta ahora.

Pagué, me despedí de I…ya me había despedido de todo el mundo con cenas, comidas, copas y demás, pero de I…me volví a despedir jajá jajá, también dije adiós a los de la mudanza y Ángel y yo nos montamos en el coche junto con nuestro colchón para dormir esa noche en nuestra casa de La Coruña hasta que llegase la mudanza.

Pasamos nuestra primera noche en casa en un colchón en el suelo de parquet pero encantados de la vida porque después de tantos meses estábamos juntos y enfrentando una nueva vida.


N. Angulo

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1 Mayo 2012

¡MARCHANDO, UNA DE MUDANZAS! COLMENAREJO III

N. Angulo. nangulo.es. mudanzas. colmenarejo, madrid. blogMi amigo me ofreció dormir en su casa, pero yo necesitaba dormir en la mía porque tenía que ducharme, cambiarme de ropa e irme a El Escorial, tenía que coger unos documentos etc...

Mis amigos terminaron de lavarse los dientes y bajaron a la calle, nos subimos a un coche para ver si llegábamos a la ventana de la cocina y poder entrar por ahí; también es mala suerte, normalmente alguna rendijita dejaba yo en las ventanas, pero que casualidad que ese día la ventana de la cocina estaba cerrada a "cal y canto". D..., mi amigo, que era el más alto de los tres fue el que se subió al capó del coche, al bajar quiso dar un salto y casi se deja los dientes en el asfalto, en ese momento empezó la juerga, nos dio la risa y no podíamos parar.

Se asomó la vecina de al lado y preguntó qué pasaba, se lo contamos y nos dijo que se vestía enseguida y nos daba una herramienta para forzar la ventana.

En esto llegó su marido (trabajaba en el turno de noche en la EMT) y llegaron las 4 de la madrugada. V...al vernos también nos preguntó y enseguida entró al garaje a por una escalera, no era cosa de volver a subirse en un coche. Fue él además, el que se subió esta vez, ya que si D... era alto, V..., era como un armario empotrado de cuatro cuerpos con cajoneras.

Una vez más me pregunté viendo sus esfuerzos infructuosos, cómo en las películas parece todo tan fácil; colarse en las casas, abrir la puerta de una patada, en fin, debe ser que nosotros cinco éramos unos inútiles o no estábamos dotados para los atracos o asaltos nocturnos.

Por supuesto durante este tiempo mi querido cónyuge seguía en los amorosos brazos de Morfeo.

Como no teníamos bastante se fue la luz de la calle, V... se fue a su garaje a por una linterna.

Añadir que en este tiempo la calle ya era un espectáculo, casi todos los vecinos estaban asomados a sus ventanas o terrazas mirando y pasándolo bomba y es que ver a cinco personas con una escalera, linternas, una carpeta de dibujo grande (que no sé porqué yo no había soltado) de arriba a abajo y de una vivienda a otra, creo que no es para perdérselo.

A M... se la ocurrió saltar de su patio al mío para poder entrar por el salón; los adosados se comunicaban por unos pequeños patios/jardín, donde nos preparábamos unas barbacoas divinas, pero me estoy despistando que eso no viene al caso.

Se decidió que entrase en casa y saltase los patios L..., era más alta que yo, pero más delgada, la acompañó D... para ayudarla a subir la persiana que pesaba mogollón.

Entramos todos a casa de M...y V... en silencio absoluto, sus hijas estaban durmiendo arriba o eso creíamos porque, al abrir la puerta, las niñas estaban en el salón esperando despiertas y espabiladas para que las pusiésemos al tanto de nuestra ronda nocturna.

Con una escalera L... y D...accedieron de un patio a otro y los demás mirábamos ansiosos, no teníamos la certeza de si la puerta del salón estaba abierta, yo no recordaba si había dejado una rendija.

Hubo suerte, subieron la persiana y la puerta que daba al patio estaba abierta un poco, dije a L... que entrase y me contestó que no se atrevía no fuera a ser que se hubiese despertado el bello durmiente con los ruidos y las risas y al colarse en casa se llevase un "hostiazo" por parte de Ángel.

Entró D... y nos abrió la puerta de la calle, dije a todos que entrasen en casa a tomar algo y aceptaron, total al día siguiente era fiesta y aunque yo tenía que madrugar ya no me importaba nada, de hecho, ese día dormí un par de horas.

Tomamos copas, charlamos, reímos y no precisamente en voz baja. Ángel siguió durmiendo como un bendito y mis amigos decían que porque lo habían vivido, pero que si se lo cuento, no me creen. Se referían por supuesto al sueño profundo de Ángel.

Más tarde subí a acostarme y mientras me lavaba los dientes estuve observando a mi compañero de cama, nunca he estado tan cerca de ahogarle con la almohada, incluso recuerdo vagamente que se la llegué a poner sobre la cara.

Al día siguiente como salí antes de casa le deje una nota que decía: "me has dejado encerrada en la calle".

Todavía se está riendo...bueno... y yo.

N. Angulo

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30 Abril 2012

¡MARCHANDO, UNA DE MUDANZAS! COLMENAREJO II


A Colmenarejo le dedicaré más de un post. También fueron 5 años de mi vida y en ese pueblo N. Angulo. nangulo.es. Mudanzas. Iglesia Santiago apostol de colmenarejo, madrid. Colmenarejo, madridalcancé el estado más parecido a la paz interior y felicidad que conozco.

Una vez más Ángel no estuvo presente en esta nueva mudanza, alquilé otro camión, me harté de hacer cajas para luego deshacerlas, di aproximadamente 39 paseos con mi coche para llevar cosas de menos volumen y acabé hasta los mismísimos ovarios. De esta mudanza salió la feliz idea de prometerme a mí misma que en las siguientes contrataría una empresa donde me hiciesen todo, absolutamente todo, que yo no tuviese que hacer una caja más o por lo menos lo mínimo.

Al principio, como es lógico, hasta que todo estuvo en orden comíamos fuera, uno de los bares que conocí primero era el de las Adelfas (nombre ficticio), lo llevaban una madre y sus hijas, dos gemelas y una tercera que también lo parecía, bueno, realmente se parecían todas a la madre, podían haber pasado por cuatrillizas si no fuese por la diferencia de edad.

En este bar fue donde conocí a mis primeros vecinos y posteriormente amigos. Íbamos todos a la hora del vermú porque con los aperitivos salías ya comido, eran muy espléndidas con los aperitivos esa es la verdad y también eso hacía que te olvidases de la falta de limpieza; que veías un pelo en el vaso, no pasaba nada, una de las Adelfas metía el dedo y lo quitaba, ¡hala, a seguir bebiendo!! Como decía mi madre lo que no mata, engorda y sí, yo cogí unos quilitos jajá jajá. Hacían unos bocadillos de cinta de lomo al microondas que te mueres de lo ricos que estaban y lo mejor, el precio. 

Los primeros tiempos en Colmenarejo me pillaron con la guardia baja y despistada, no estaba acostumbrada a vivir en un pueblo y además tan pequeño, pero con el tiempo empecé a disfrutar de esa nueva vida más relajada y tranquila y con más encanto, solo había que acostumbrarse y era cuestión de tiempo.

No me enrollaré mucho, solo decir que en Colmenarejo viví de nuevo experiencias y casi todas enriquecedoras.

N. Angulo. nangulo.es. Colmenarejo. escudo colmenarejo, madrid, mudanzasFui profesora de arte en Colmenarejo y otros pueblos de los alrededores como; El Escorial, Villalba, Galapagar y durante un tiempo en Alpedrete, éste último lo dejé por su lejanía y mi propio cansancio. Pertenecí y co-fundé una Asociación Cultural, también creé junto con otros miembros de la Asociación una Revista Cultural llamada "El Rondón" en la cual participé como escritora, colaboradora y recaudadora de anuncios para poder financiarnos, tuve una tienda de arte y artesanía, llamada "El Taller de Atenea" y llevé una vida de lo más activa y enriquecedora, pero lo mejor sin duda fueron las amistades que hice y que aun conservo.

Tengo muchas anécdotas para contar pero quizás una de las más destacadas fue el día o más bien la noche que Ángel me dejó en la calle y el trajín que eso conllevó.

Mis recuerdos sobre Colmenarejo siguen fluyendo, son muchos, variados y para mí, todos importantes, pero tengo que hacer una selección natural para no aburrir al personal.

Normalmente quien llegaba a casa el último, era Ángel, tenía y tiene una fea costumbre que es dejar las llaves puestas en la cerradura de la puerta.

Un vecino y amigo, me había encargado un retrato de su padre, el día que lo di por terminado decidí llevárselo a casa antes de echarle el fijador final, el retrato era al pastel, así si tenía que corregir algo lo podía hacer en un momento y darlo por finiquitado.

Como he dicho, además de vecinos éramos y somos amigos, le llamé por teléfono y me dijo que me acercase y ya cenaba con ellos; tomé una botella de vinito, el retrato, las fotos, el spray de fijador y me fui hacía su casa.

No tuve que hacer ninguna corrección del retrato, me ayudó a ello el que hubiese conocido a su padre, así es que entre las fotos que tenía de él y mis recuerdos el retrato quedó a gusto de mi amigo.

Pasamos una velada de lo más agradable, cenamos, reímos, bebimos el vino que llevé y bebidas que mi amigo aportó e hicimos sobremesa, cuando nos quisimos dar cuenta eran cerca de las tres de la mañana. Me despedí porque al día siguiente aunque era fiesta yo había quedado con un cliente en El Escorial, agarré mis bártulos y regresé a casa.

Introduzco la llave en la cerradura y veo que no entra, la fuerzo un poquito y nada, eso es que Ángel está en casa - pienso -.

Llamo al timbre, vuelvo a llamar, requetellamo, me cargo el timbre, se va la luz del porche o sea, se funden los putos plomos.

Me tranquilizo y sosiego para pensar, cojo el llavero y como la puerta es de madera pero tiene parte de cristal golpeo el cristal con el llavero una vez, otra, otra y más fuerte, - Nievitas, calma que te cargas el cristal, ¡¡OMMMMM!!!-.

Volví sobre mis pasos y llamé de nuevo a casa de mi amigo, se asomó por la ventana de arriba, la de su habitación y nos pusimos a hablar en sordina, - ¿qué pasa? -dijo él-, -Ángel no me abre la puerta, no oye el timbre y me lo he cargado, también he fundido los plomos o eso creo porque la luz del porche ha dado un chasquido y se ha apagado -contesto yo-.

Ya continuaré que tengo mucho que hacer y esto lo escribo a ratitos perdidos.

N. Angulo

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23 Abril 2012

¡MARCHANDO, UNA DE MUDANZAS! SALTO A COLMENAREJO

N. Angulo. nangulo.es. Mudanzas. Colmenarejo. pza. de la constitución de colmenarejo. madridEn la calle Fermín Caballero estuvimos más o menos 5 años, parece que nuestro sino son los quinquenios.

Del gimansio me terminé borrando para desconsuelo de mis fornidos compañeros, pero realmente yo me apunté para perder pero y no para ponerme como Schwarzenegger. Tampoco tenía mucho tiempo.

Nos pusieron abajo un pub y como era pequeño la gente se acostumbró a salir a la calle; voces, peleas y sobre todo mucho ruido. El local no estaba insonorizado pero aunque lo hubiese estado daría lo mismo, como he dicho los clientes estaban en la calle y las puertas del local de par en par. No se podía dormir, no se podía descansar, no se podía leer, en fin, nos pusimos a buscar otra vivienda.

En esos años los alquileres en Madrid estaban por las nubes y por primera vez nos planteamos comprar una vivienda, según nuestros cálculos íbamos a pagar de hipoteca lo mismo que de alquiler, comenzamos la tarea de búsqueda.

Por nuestro barrio impensable comprar, poco a poco fuimos ampliando el círculo en el mapa con el decepcionante resultado de que lo que podíamos pagar estaba en barrios que no nos gustaban.

Decidimos vivir a las afueras en algún pueblecito de la sierra madrileña, teníamos coche, pero como mi “adosado” no conduce, teníamos que mirar que estuviese bien comunicado en cuanto a transporte público para que se pudiese desplazar a trabajar.

Tras un tiempo de búsqueda al final dimos con Colmenarejo, un pueblecito que por aquellos días tenía apenas mil y pico habitantes y estaba bien comunicado con Madrid, funcionaba bien la red de autobuses. También podíamos comprar vivienda sin necesidad de hipotecarnos de por vida, (me lo prohíbe mi religión y mi sentido común).

En una promotora nos enseñaron planos de unos chalets adosados, pero nosotros no queríamos comprar sobre plano, para nuestra sorpresa el señor que nos atendía nos dijo que ya estaban en construcción y podíamos ir a verlos y para allá fuimos.

Era un grupo de cuatro chalets, la ventaja además es que estaban ubicados en el centro de Colmenarejo, la mujer del constructor heredó ese terreno y él construyó allí. Tenía otras ventajas, aunque eras viviendas adosadas no formaban comunidad (cosa que me encantó, si puedo, evito las comunidades de vecinos), las casas tenían un tamaño ideal y lo mejor de todo es que lo podíamos pagar.

Como fuimos los primeros en visitar las viviendas pudimos elegir y elegimos la más grande (no somos tontos jajajajaja).

Metimos prisa al constructor para que acelerase nuestra vivienda y pudimos hacer cambios prácticos sobre la marcha, el resultado fue bonito y satisfactorio.

Ampliamos la cocina gracias a que suprimimos un aseo, ya tenía dos baños completos ¿para qué más? Joaquín, que así se llamaba el constructor, nos hizo una bancada en una pared a modo de asiento y lo bueno es que dentro nos cabían un montón de cosas. La campana también nos la hizo de obra, rústica, preciosa y aprovechando el hueco de la escalera nos hizo una especie de trastero.

Todo esto fueron ideas de la abajo firmante y Joaquín empezó a temer mis visitas a la obra porque cada vez iba con una nueva idea jajajaja

Durante las visitas al pueblo para ver cómo iba nuestra vivienda, conocimos a los que serían nuestros primeros vecinos y posteriormente amigos.

N. Angulo

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20 Abril 2012

¡MARCHANDO, UNA DE MUDANZAS! CALLE FERMÍN CABALLERO

En la calle Carare vivimos más o menos cinco años y dieron para mucho, añadiré que nuestros N. Angulo. nangulo.es. Mudanzas. Gimnasio. calle fermin caballerovisitantes inoportunos entendieron nuestra postura y como pusimos teléfono antes de pasar por casa nos llamaban, la sangre no llegó al río.

Ángel de nuevo cambió de trabajo así es que también cambiamos de domicilio para su comodidad, de esta manera iba y venía andando al curro y además podía comer en casa.

La vivienda nueva era de un conocido nuestro que residía fuera y tenía el piso cerrado, nos lo alquiló a un precio muy interesante y debo decir que fue un salto muy atractivo, el barrio nos gustaba bastante y la casa estaba bien.

Tenía parquet, cosa que agradecimos después de venir de un piso donde el suelo era de terrazo y aparte de feo, frío.

Como ya teníamos muebles y la casa también tenía algunos, el dueño nos dijo que los sacásemos a la terraza, eso hicimos, los desmontamos y bien envueltos estuvieron cinco años más o menos a la intemperie.

Esta mudanza también la hice sin Ángel, estaba de viaje por asuntos de trabajo, si no recuerdo mal en San Sebastián. Una vez más tuve la valiosa ayuda de mi hermano.

El motivo de la mudanza fue uno y la realidad otra, mi chico venía a comer a casa poco porque viajaba bastante, le veía por la noche cuando estaba en Madrid y si no salía tarde del trabajo.

Esos años para mí fueron bastante grises y desmotivados, solo dos cosas a tener en cuenta, me saqué el carné de conducir y me apunté a un gimnasio, ambas cosas por manipulaciones exteriores jajajaja.

Ángel cogió una propaganda del buzón de una autoescuela que estaba en mi misma calle, había una oferta y era la siguiente: apuntándose una pareja, regalaban las matriculas y hacían un 40% de rebaja en el precio total.

Mi querido cónyuge tuvo la feliz y genial idea de que nos apuntáramos los dos, me convenció de mala manera porque yo no quería aprender a conducir y él menos, además le dije que con lo que viajaba al final no se iba a sacar el carné, me dijo que ya no viajaba tanto porque su labor casi estaba hecha y así podíamos comprar un coche para viajar, a los dos nos encantaba viajar.

Nos apuntamos a la autoescuela, íbamos a partir de las 20:30 de la tarde para que le diese tiempo después de trabajar. Creo que dio cuatro clases de teórico. Ese mismo mes, se fue de viaje a Seúl y estuvo fuera cerca de un mes, cuando volvió ya no retomó las clases, yo continué y aprobé teórico a la primera, es normal, no es ninguna hazaña y el práctico a la segunda, porque la primera me confundí de calle, en la segunda oportunidad hice un examen tan perfecto, que el examinador me mandó aparcar tres veces, vaya "capullo", se jodió porque no tuvo más remedio que aprobarme, no tenía disculpas.

Nos compramos un Ford Orión blanco y desde entonces fui amantísima esposa y chofer, él disfrutaba los viajes, yo menos porque era la que conducía, por supuesto una vez en destino me lo pasaba de miedo y con el aliciente y la libertad de parar donde te daba la gana y descubrir parajes maravillosos.

Un pequeño apunte, a los catorce días de tener el coche y un mes el carné, emprendí viaje hacía las Rías Baixas, con un par de ovarios y con la “L” bien posicionada en la parte trasera del coche, jajajajaja.

Lo segundo a tener en cuenta es que me apunté a un gimnasio que estaba en la acera de enfrente de mi portal, bueno, ocurrió más o menos como lo de la autoescuela; nos apuntamos los dos pero quien estuvo yendo a diario y un par de horitas o tres fue aquí, la abajo firmante.

Yo había empezado a engordar algo, así es que bajé, hablé con el monitor y enseguida me puse manos a la obra. Empecé en horario de tarde, pero el gimnasio estaba lleno de niñas en maillot, todas muy monas y delgadas que realmente iban a pasear el palmito, a mi me parecía una injusticia porque yo me pegaba unas palizas de aupa y tenía que ir en chándal jajajaja, ¡vamos! cabreante y desmotivación total, me cambié a horario de mañana.

Ahí empezó mi fase Urtainita, mi monitor decía que tenía una musculación perfecta, que había que trabajarla, ¡joder, vaya si la trabajé!!

En esos años de gimnasio no bajé un gramo de peso, pero se me puso un cuerpo que daba miedo, Ángel me empezó a llamar Paulino Uzcurrun, que fue un boxeador muy famoso y brutote, el cambiarme a las mañanas fue mi perdición porque para empezar yo era la única chica que iba a esas horas y además todos los tíos que iban a entrenar practicaban levantamiento de pesas, poco a poco mi “profe” fue cambiando los ejercicios con los que empecé y que me iban bastante bien por las mancuernas y más tarde por las pesas, me puse cuadrada, hostiazo que daba, familia de luto, levantaba más quilos que muchos de mis compañeros y entrenaba con ellos por igual, guardo unos maravillosos recuerdos de esa época y de mis “muchachotes”, estaba fuerte, sana y durante un tiempo feliz.

N. Angulo

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