TAL COMO SOMOS

En España todavía nos quedan restos de esa soberbia ancestral, que por cierto, ya nos sobraba cuando éramos unos conquistadores y el nombre de España hacía que reyes o gobiernos de otros países se echasen a temblar, ya ha llovido mucho desde entonces, pero seguimos sobrados de orgullo.
En España seguimos viviendo, como si no tuviésemos unas cifras de paro alarmantes y preocupantes y por supuesto no hemos hecho nada por corregir el defecto de la soberbia y dejar entrar un poco de humildad a nuestro modo de vida, por supuesto estoy generalizando, siempre hay excepciones (afortunadamente).
En España nos encanta aparentar y vivir de cara al exterior por encima de nuestras posibilidades.
- Vamos a un restaurante un grupo a cenar y pedimos comida como si fuésemos a invitar a todo el comedor, por supuesto sobra y cenamos a reventar. No pasa nada, pagamos alegremente lo que corresponda y nos vamos a seguir la juerga.
¿Qué hacen en otros países de Europa o del otro lado del charco, que además, posiblemente,tienen un nivel de vida más alto que el nuestro, mejores sueldos etc?.
Sin avergonzarse de nada ni hacer o tener aspavientos, el camarero sale de la cocina con un recipiente bien cerrado con "las sobras".
Normalmente esa comida se la suele llevar el amigo que vive solo, que come fuera de casa o anda más ajustadillo de dinero, feliz porque al día siguiente o al otro, con solo meter el envase en el microondas se toma una comida en casa y sin tener que cocinar, ¡estupendo!
- La parte del vino, tres cuartas de lo mismo, .-¿pedimos otra botellita?- y ¡hala! otra botellita, sobra vino, más de media botella, no pasa nada, pagamos alegremente y nos vamos, ¡ah y dejamos propina!!.
En otros países con más dinero y menos soberbia, el camarero sale con una bolsa e introduce allí la botella de vino, la deja en el centro de la mesa y entre risas, los amigos sortean la botella para ver quién se la lleva a casa.
Aquí en este nuestro país, parece que nos sobra el dinero, si a algún amigo se le ocurre pedir la comida sobrante, menudo caos, no suenan alarmas pero lo parece, automáticamente todos te miran, el camarero te dice que no tienen ningún recipiente, que no es costumbre del restaurante y te mira como si tuvieses la peste. Con el vino pasa igual, -¡ por favor!, ¿me trae el tapón de la botella que me la llevo?.- Lo siento pero está en la basura... El fin de ese vino, es que algún camarero avispado se lo llevará a casa o bien si el restaurante tiene barra de bar se lo servirán al primer cliente que pida un vino.
Yo, por mi parte, estoy intentando desde hace tiempo educar a mis amigos, poco a poco, ya he logrado que en un Hindú nos diesen el recipiente con la comida sobrante y de uno o dos restaurantes nos hemos llevado el vino.
Si al leer esto, te sientes identificado, vamos por buen camino, no es tarde para que empieces a practicar y convencer a tus amigos o compañeros de mesa.
Si por el contrario, cuando has leído esto, la cara se te ha quedado como si te hubieses tragado un limón, no tienes arreglo y nunca, pero nunca, me iré contigo a un restaurante no sea que te dé una lipotimia.
N. Angulo



Terca dijo
La cuestion es de costumbres, de maneras de ser. A veces no es suficiente con aplicar las buenas ideas que vemos en otros lados sin hacer un cambio profundo de otras cosas (nuevamente voy a poner un ejemplo del sistema judicial: hay quien va a Estados Unidos, ve tal o cual cosa de su sistema legal y le parece la bomba. Asi que regresa a España como quien ha descubierto America dispuesto a ponerlo en practica...pero no se da cuenta que España no es America y que para tener resultados no es suficiente con aplicar en la base española una cosa interesante que forma parte de un intrincado sistema totalmente difirente al nuestro). Pues con el tema de copeo/salidas es lo mismo. Es como lo de pedir un suizo en madrid ( un bollo ) y uno en Barcelona (un chocolate con nata). Cada uno tiene sus costumbres.
En fin, yo no creo que sea cuestion de derroche o de orgullo, sino de caracter. Es como ir a una casa andaluza invitada... te ponen una mesa que no te la terminas en tres dias y no creo que sea por aparentar sino por ofrecer al projimo lo mejor.
Yo nunca me he dejado una botella de vino a medias (sera que soy una borrachuza ;)) pero... no es suficiente con no pedir más de lo que realmente te apetece? Digo yo que tampoco es plan pedir una botella de vino para tomarse tal cantidad que salga rentable llevarsela a casa, no? jijiji
7 Junio 2010 | 01:53 AM