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La Coctelera

n-angulo

17 Diciembre 2010

ESPIRITU NAVIDEÑO (PRIMERA PARTE)

Fragmento del diario de Joaquín.

Me llamo Joaquín Revilla (si, como el chorizo), no pocos disgutos me ha dado este apellido y ha sido y es motivo de sorna, pero bueno, a todo se acostumbra uno.

Llevo un diario desde niño, el primero me lo regaló mi madre y es ella la que me inculcó la costumbre de escribir en él; pensamientos, acontecimientos, dudas, ideas, etc... ella, mi madre también lleva un diario.

Llevaba tiempo sin escribir, pero tenía la necesidad imperiosa de narrar los acontecimientos ocurridos en casa en estas fiestas.

Fragmento del diario de la madre de Joaquín. (Julia)

Quiero mucho a mi Joaquín, bien lo sabe Dios, pero estoy deseando que se vaya de casa, ya tiene cerca de 40 años y yo acabo de cumplir 60, me encuentro lo suficientemente joven para querer disfrutar de mi soledad, sufrí mucho cuando perdí a mi santo, pero ahora quiero vivir mi vida. Joaquín es bueno, pero se mete en todo, me fiscaliza como si fuese una madre y la madre soy yo...”que si salgo mucho, que si llego tarde, que si llevo la falda corta, que si...que si...¡hombre!, esto es un martirio”.

Fragmento del diario de Joaquin.

He decidido hacer las comidas y cenas estos días de fiesta, para que mi madre descanse y se relaje, se lo debo, aparte debe estar cansada porque últimamente tiene un despendole que no la cabe en el cuerpo, parece una jovencita en busca de aventuras...¡¡que tiene ya 60 años!..es tiempo de que se asiente, ¿no?

Mañana al salir del trabajo iré a hacer compra, llevo20 años en una empresa de contaduría, soy contable y he de decir que muy profesional, no se me escapa nada, pero bueno, que me voy por los cerros de Ubeda, antes hablaré con mamá para que me diga lo que quiere comer, intentaré convencerla de que es un despilfarro y una idiotez gastar tanto dinero en alimentos que podemos comer otro día y no precisamente cuando están más caros, nunca he entendido la manía de tomar besugo (no es la época) o pavo (que se lo coman los americanos por Acción de Gracias) en fin..¿dónde han ido a parar la gallina en pepitoria y la lombarda?

Día 22 de Diciembre

Del diario de Joaquin

Pues menuda se ha puesto mi madre... “que siempre ha cocinado ella, que comerá lo que la salga del...(no digo lo que ha dicho que me ruborizo), ¿con quién saldrá esta mujer?...que si patatín que si patatan...”, dejo el diario que me llama el jefe, que este es otro cachondeo, el cabrón me llama aposta por el apellido porque sabe que hay cachondeo, cuando grita ¡Revilla! Automáticamente algún compañero grita: que pierdes la silla, o bien, vete a Sevilla, o se te ve de maravilla...son gilipollas.

Ahora me dice el jefe que este año quiere que sea Papá Noel en la fiesta que da la empresa para dar regalos a los niños de los empleados, no me hace ni puñetera gracia, pero no me puedo negar. He salido del despacho con la ropa adecuada y la barba, me siento ridículo.

No me ha tocado la lotería...no sé para que juego.

Del diario de Julia.

Soy una mujer todavía joven, al menos así me siento, solo tengo un mal, llevo un audífono en el oído izquierdo, cuando me lo quito me quedo sorda como una tapia, por lo demás...ligo y todo y no me viene ahora mi hijo conque quiere cocinar él y ademas hablándome de austeridad y no se qué gaitas...¡¡por Dios que conozca a una chica y se vaya...me tiene harta!

Día 23 de Diciembre.

Del diario de Joaquin

Bueno, al f inal he comprado pavo, pero ha sido la única concesión, he buscado una receta en internet donde dice que está más rico teniéndole en adobo 24 horas antes de asarlo, aquí lo tengo, enfrente de mi, menudo bicho, ahora tengo que sacarle todo lo de dentro (no me lo han querido limpiar en la carnicería) casi vomito al sacar las vísceras, ¡que asco! me pregunto, ¿para qué sacarlas si luego hay que rellenar el pavo con ellas? Yo creo que el tamaño es exagerado, menos mal que viene mi hermano con su mujer. Ya está en la fuente del horno, le he puesto hierbas, pasas, zumo de naranja, pimienta y no sé cuantas cosas más...mañana al horno para degustarlo por la noche.

Por cierto mi madre hoy ha salido y me ha dicho que llegará tarde...uf.. lo nunca visto.

Al final salí yo también, me fui a cenar con unos amigos y luego de copas, llegué a las cuatro de la mañana bastante “tocado”. No tengo palabras para describir esta odisea, al meter la llave en la cerradura ésta no abría, mi madre estaba en casa y había dejado la llave puesta, fea costumbre que intento que abandone pero ella erre que erre, llamé al timbre...nada, volví a tocar el timbre...nada, tras unos cuantos intentos más, se fundió el timbre y la luz del porche, me fui a la parte trasera, al patio, vivimos en un adosadito. La puerta del patio estaba cerrada, cosa rara porque siempre está abierta, me empecé a cabrear en serio, además estaba helándome, me encaramé como pude a las rejas del patio e intenté saltar, con tan mala hostia que se me rajó el abrigo, en mi desesperación empecé a llamar en sordina a mi madre, a esas alturas se empezaron a encender las luces de los adosados colindantes. Logré subirme y entonces me cogieron de las piernas y me tiraron al suelo, me pegué un susto del copón, era la guardia civil, les había llamado un vecino, mientras les mostraba la documentación un vecino que me reconoció me invito a pasar el resto de la noche en su casa.

Día 24 de Diciembre

Del diario de Joaquin.

Me reservo las horas posteriores o quizás lo cuente más tarde. Llegué tarde al trabajo, con la ropa arrugada, sin afeitar y el abrigo roto, tuve que volver más tarde a casa a por el disfraz de Papá Noel para la fiesta de mediodía.

Por la tarde.

Pero que cretino el hijo de Pelaez, claro de tal padre...se ha pasado el rato tirándome de la barba y como tenía las manos pringosas al final la barba parecía un árbol de navidad, tenía pegados caramelos, trozos de pizza, un asco y encima la niña de Agustín se me ha meado encima cuando la tenía en mi regazo para darla su regalo y llorando como una posesa, la mujer de Agustín diciéndome qué le hacia a su niña que nunca lloraba porque no extrañaba ¿qué es eso de extrañar??

Por la noche

El pavo salió bueno, mejor de lo que esperaba después de los acontecimientos vividos. Encendí el horno como indicaba la receta, rellené el pavo (con arcadas una vez más) de pasas, vísceras y otras cosas, le eché un chorrito de vino de guisar y lo dejé a fuego fuerte una hora y media para luego darle la vuelta, el horno de casa es antiguo y no hornea por los dos lados. Sonó el timbre del relojito, fui a sacar el pavo y me quemé al sacarlo, bueno, realmente no me quemé, fue la reacción al sentir el calor del horno, la falta de costumbre y el susto hicieron que soltase la bandeja y menudo estropicio todo hecho un asco y el pavo por los aires y el suelo de la cocina lleno de grasa, me dispuse a limpiarla y a depositar el pavo en la encimera con tan mala leche que la pisé y me dí la hostia del siglo, otra vez el pavo por los aires, ya por ese entonces tenía una fuerte jaqueca y me aquejaba una taquicardia de tres pares de cojones. Con mucho cuidado recogí de nuevo el pavo y agarrándome a la encimera lo limpie como pude con papel absorbente, tuve de nuevo que echar agua (toda la grasa quedó en el suelo) y un poco más de vino, otra hora y media al horno, según la receta lleva una hora de horno por kilo de bicho y este pesó 3 kg. Mientras el pavo seguía haciéndose me metí en la ducha y puse la ropa en un barreño con agua caliente y detergente. Salí de la ducha más calmado y me vestí de nuevo, iba bien de tiempo así es que me preparé una copa para relajarme.

 

N. Angulo

NOTA: Este relato es fruto de mi imaginación y se divide en dos partes (de momento)

Tags: navidad, pavo

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