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La Coctelera

n-angulo

10 Febrero 2011

EL, ME TRAICIONO

Se llamaba..., bueno...que más da, cómo se llamaba, solo sé, que le quise nada más conocerle, fue para mi un amigo entrañable, inolvidable, cómplice, todo aquello que es un buen amigo, pero me traicionó y no se lo perdono.

 

Era alegre, ocurrente, chispeante y muy joven, apenas 17 años, pese a la diferencia de edad que había entre nosotros, eso no significó un obstáculo para caernos bien y así fue.

 

Aunque tenía una hermana mayor que él y muy buena relación con ella, me elegía a mí, para pedirme consejos, ¿qué colonia me pongo? ¿conjunta bien esta ropa? Y cuando le gustaba una nena, también solicitaba mi ayuda; ¿cómo me acerco, qué la digo? Y luego nos reíamos si le daba calabazas.

 

Vivía en un barrio céntrico de Madrid, cerca de una conocida plaza, donde ya empezaba a verse trasiego y trapicheo continuado, de todo tipo de estimulantes, de drogas.

 

Yo me enfadaba cuando le veía fumarse un porro, le decía que nadie necesita esas "ayudas" para sentirse bien, que había muchas maneras de divertirse sin recurrir a las drogas, él ponía cara de pocos amigos, me decía que no le sermonease porque eramos colegas y yo no era su madre, añadía, que sabía lo que hacía, que solo lo probaba de tarde en tarde, cuando le ofrecían un buen costo; yo, inconscientemente, le volvía a “sermonear”, le decía que a mí, cuando tenía su edad, también me habían ofrecido todo tipo de drogas, pero siempre teníamos la opción de rechazarlas, era lo que yo hice, él no, también de vez en cuando esnifaba coca.

 

Solo tardó tres años en inyectarse el primer "pico", cuando me enteré, me cabreé con él como pocas veces lo había estado, cuando me dijo que él controlaba, supe que todo estaba perdido.

 

No entendía nada, él pertenecía a una familia de clase media alta, con empresa familiar, amigos, buen carácter y un nivel cultural más que aceptable, no, no entendía nada, no me cuadraba con los famosos "perfiles psicológicos" que describen a los jóvenes que se "enganchan" a las drogas.

 

  • Padre o madre alcohólicos

  • Malos tratos

  • Clase baja

  • Malos barrios

  • Malas compañías.

No, seguía sin cuadrarme.

 

Su familia era encantadora y amorosa, en su casa se respiraba buen ambiente, buena armonía.

 

El acabó con eso, ¿por qué?.

 

Se fue alejando de todo y de todos.

 

Empezó a robar dinero en casa, después en la empresa (le despidieron), a dar sablazos a los amigos, entre los que me incluyo y nos fuimos alejando, dejamos de vernos, yo seguí con mi vida y él con la que había elegido.

 

Pasado un tiempo, volvió a cruzarse en mi camino, vino a visitarme a casa. Al principio, el encuentro fue bien, recordamos anécdotas e hicimos bromas, me contó que estaba en una granja de rehabilitación, le creí, le veía bastante mejorado, incluso creo recordar que con más peso, me pidió perdón por haberme saqueado y decepcionado tantas veces, me dijo que se arrepentía de haber robado, lo último que robó fue el visón de su madre, me contó (yo lo sabía); que sus padres y hermanas le habían ayudado mucho, que quería recuperar los pocos amigos que le quedaban. Nos abrazamos y lloramos como dos niños, le quise más que nunca. Volví a creer en él, pero cuando se marchaba de casa, me pidió dinero y volví a descubrir en su mirada esos ojos ansiosos que tan bien conocía, no sé si hice bien, pero se lo dí, prefería eso a que lo robase. Le dije que no volviese más, que no me buscase hasta que no dejase las drogas.

 

No volví a verle, me cambié de domicilio, luego de ciudad, mi vida continuó.

 

Un día (que pequeño es el mundo) me encontré a una conocida de Madrid que me dijo que estaba en un centro de rehabilitación, me alegré por él y por su familia.

 

Murió, se inyectó heroína muy pura y no lo resistió, solo tenía 27 años.

 

Me traicionó, traicionó nuestra amistad, nuestro amor, ¿por qué?.

 

No pude, no quise odiarle, digan lo que digan cuando has querido a alguien es muy difícil odiar después.

 

Los que le sobrevivimos nos hacemos estas preguntas: ¿le fallamos?, ¿no estuvimos allí cuando nos necesitó?, ¿no le quisimos lo suficiente?...en fin, no lo sé.

 

Quizás como decía DYLAN "la respuesta esté en el viento".

 

Descansa en Paz, siempre te recordaré, pero me traicionaste, a mí y a todos los que te quisimos, hiciste tu elección, preferiste coquetear con esa señora, una tal... "muerte" y finalmente escaparte con ella.

 

Hoy es el aniversario de tu muerte y como te añoro, te quiero y te recuerdo, te escribo a tí, pero para mí, ya que tú, no podrás leer mis palabras.


N. Angulo

Tags: drogas, vicio, muerte

servido por Nieves 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Miquel Feitús

Miquel Feitús dijo

No es un cuento, seguro. Son destinos trágicos, inexorables, aunque a veces se truncan y tienen un final feliz.

Me han rozado algunas experiencias. En un caso ella, llamémosla Luna, logró escapar tras un largo paseo por los infiernos y haber conseguido destrozar la vida de toda su familia. Anduvo tirada por las calles de donde en más de una ocasión hubieron de recogerla inconsciente y hecha un guiñapo. Hoy es una sensata y alegre mujer que desarrolla su actividad en el ámbito social con excelentes resultados.

Tienes un gran habilidad y acierto para el dibujo y descripción de escenarios. Es un placer leerte.

10 Febrero 2011 | 07:26 PM

Nieves  Pérez

Nieves Pérez dijo

Gracias Miguel, por desgracia en esta ocasión, la historia no es fruto de mi imaginación, es real y me tocó de cerca.
Me alegra cada vez que sé de una noticia como la que tú acabas de contar, el que una persona ha podido salir del infierno de las drogas y posteriormente trabaja ayudando a otros.
Después de todo, va a ser, que el mundo no es tan malo ¿verdad?
Un abrazo

11 Febrero 2011 | 01:43 PM

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