EL AMOR
Hoy, 14 de Febrero, casi parece obligado hablar de amor y yo, que soy una simple mortal, hablaré de amor; pero no del día de los enamorados, porque el día de los enamorados, no es más que un invento comercial, para vender objetos banales.
Como sabéis la mayoría de mis seguidores y entusiastas lectores, vivo con el mismo hombre, desde hace muchos, muchísimos años, más de media vida, pero lo más importante, lo único importante, diría yo, es que estoy con él porque quiero, porque le amo.
El enamoramiento, es decir, el motivo de celebración de hoy, no dura siempre, es un estado de euforia (bendita euforia) pasajero, con una clara fecha de caducidad.
Para unos, este estado, caducará antes, se terminará antes; para otros, los más afortunados, durará un poco más, pero terminará, no cabe la menor duda.
Muchas parejas fracasan y se desintegran, porque tan solo estaban enamorados de sus parejas, no les amaban y confundieron ambos sentimientos.
Aunque en un principio pueda parecer que se trata de lo mismo, nada más lejos, son dos emociones diferentes y distinguibles, solo hace falta escucharse profundamente, para notar la diferencia.
Cuando estás enamorado de otra persona, tu cuerpo hormiguea, se te seca la boca, tu corazón galopa, tu estómago se encoge, la luz brilla más, quieres gustar, no tiene el día horas suficientes para estar con la persona que te enamora, tocas, palpas, besas, copulas y vuelves a tocar, a palpar, a besar, a copular….
Vas por la calle con una inmensa sonrisa, te llega de oreja a oreja y todo lo vives más a flor de piel, más apasionadamente.
He llegado dónde quería llegar, a la palabra PASION, porque el estar enamorado, es estar apasionado, es sentir pasión.
Pero no debemos olvidar, que una persona, se puede apasionar con cualquier cosa, cualquier ser vivo, o cualquier naturaleza muerta puede ser objeto de pasión o deseo.
Por eso, lamentablemente, el enamoramiento tiene fecha de caducidad, precisamente por sentir con tanta pasión, ésta pasa, aburre y hace que busques nuevas personas, animales u objetos de los que enamorarte.
El amor es diferente, viene a ráfagas, es todo lo contrario, no se asienta en tu cuerpo, ni en tu mente de un día para otro, va llegando poco a poco, eso si; cuando es amor real, cuando se ha asentado con fuerza en ti, no se va, no hay fuerza humana que lo arranque, que rompa esas raíces.
El amor es complicidad, es leer en los ojos del otro que también te ama, es hablar sin abrir la boca, es terminar frases, es reír cuando nadie, nada más que vosotros dos, sabéis el significado de estas risas, es admiración, es libertad, es independencia.
El amor se transforma, madura, se moldea y adapta, pero no se acaba.
El amor te hace generoso, negociador, altruista, todo en la vida, va encaminado a que ese amor dure y perdure, que siga arraigado y asentado en tu corazón y en tu cabeza.
Y se sabe que es amor, cuando un día miras a la persona que vive contigo y te das cuenta que si le pasase algo, que si desapareciese de tu vida, una parte de ti, irremediablemente, escaparía con esa persona, quedarías incompleto y un poco a la deriva.
Yo no celebro el día de los enamorados, pero doy muestras de amor a diario a mi pareja, con pequeños gestos o aptitudes, tomamos champán y brindamos cualquier día y por cualquier motivo, nos hacemos pequeños obsequios porque nos apetece, sin ser días especiales o por ser un día más vivido y compartido.
Reconozco, que me encantaría estar todos y cada uno de mis días en este mundo, en el estado volátil que causa en las personas el enamoramiento, esa vibración, esa pasión, la verdad, es muy excitante.
Sin embargo el amor tiene otra ventaja sobre el enamoramiento y es que, de vez en cuando se produce el milagro y de repente…¡¡¡ tachán…!!!
TE VUELVES A ENAMORAR DE LA PERSONA QUE AMAS...
A mí me pasa ¿y a ti??
N. Angulo
