Publicidad:
Terra
La Coctelera

n-angulo

2 Marzo 2011

EN SUS MEJORES DIAS

 

En sus mejores días le dejamos que salga a la calle y se siente en un banco.

 

En los peores vamos al parque más cercano para que tome un poco de sol.

 

En sus mejores días se calza los zapatos y sabe que antes van los calcetines.

 

En los peores días le vamos conduciendo paso a paso para que ate los cordones de su calzado correctamente.

 

En sus mejores días nos saluda por las mañanas.

 

En los peores apenas pronuncia una palabra balbuciente.

 

En sus mejores días los ojos le brillan de contento y comprensión.

 

En los peores días le resbalan lágrimas de sus ojos opacos hacia las mejillas.

En sus mejores días camina seguro, fuerte, firme.

 

En los peores días sus pasos son vacilantes, a veces cae.

 

En sus mejores días podemos mantener una corta conversación conexa.

 

En los peores días nos pregunta lo mismo una y otra vez hasta el agotamiento o no habla.

En sus mejores días come él solo al menos una vez.

 

En los peores días sus manos torpes olvidan el camino del plato hacia la boca.

 

En sus mejores días lee un cuento a su nieto.

 

En los peores días le deletreamos el abecedario para que junte letras y forme palabras en la pequeña pizarra.

 

En sus mejores días orina y defeca en el water.

En los peores días le ponemos pañal hartos de limpiarle continuamente.

En sus mejores días se reconoce en el espejo.

En los peores días no nos conoce.

 

...Y es que a veces nos hartamos y olvidamos.

 

Olvidamos que él siempre nos llevaba a pasear y a tomar el sol.

 

Nos olvidamos que nos enseñó a acordonar nuestras deportivas.

 

También olvidamos que contestaba a nuestras mismas preguntas una y otra vez, incansablemente.

 

Se nos olvida que nos enseñó a usar el water para dejar atrás el orinal, a las niñas sentadas en la tapa, a los niños a subirla y luego bajarla...¡ah! y tirar de la cadena.

 

Olvidamos que nos ayudó en las tareas escolares y cuando algo nos resultaba difícil, él nos lo explicaba hasta que comprendíamos.

 

Nos olvidamos que nos puso el pañal, lavó nuestro culo y espolvoreó talco en él para evitar escoceduras e irritaciones.

 

Es doloroso pasar por esto. Para él cuando lo comprende en sus días buenos y para nosotros que lo comprendemos.

 

Pero siempre, invariablemente, en su cara asoma una gran sonrisa, como de gratitud, como de dar gracias a la vida.

 

No debemos olvidar el hombre que era.

Solamente recordando el hombre que fue, ayudaremos al hombre que es hoy.

Porque nos estamos quedando sin sus mejores días.

Y no olvidarnos de amarle siempre.

 

N. Angulo

 

servido por Nieves sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Fotos

Nieves Pérez todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Enlaces

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera