AHORA ME TOCA A MI

¡Pero bueno!...¿No te has ido todavía??
Ya ves que no.
Pues tienes que irte.
No me da la gana.
Siempre tan grosero.
No insultes.
Llamarte grosero no es insultar, es decir la verdad. Te he hecho una pregunta con toda la educación posible y me has dado una respuesta grosera.
Mi respuesta ha sido sincera, no grosera, no me voy por ahora, no me da la gana.
Pues tienes que irte, tienes trabajo en otro lado y ahora me toca a mí.
¿Quién lo dice?
Lo digo yo y lo dice el ciclo vital.
Estoy a gusto, me quedaré un tiempo más.
¡Pero bueno!...¿Es que no miras a tu alrededor?
No me importa.
¡Pero bueno!...¿Es que no hueles?
No me importa.
Pues a mí si y ya empiezas a cabrearme, no quiero cabrearme, no es algo normal en mí, pero si no te vas me enfureceré y mucho.
¿Es una amenaza?
No, es una advertencia, ¡¡vete!!
No.
Tú lo has querido ¡¡VIENTO!!
...Y el Viento, amigo de ella, atacó enfurecido, tenía que echarle y sopló y sopló para alejar los últimos vestigios. Limpió los cielos de nubes y dejó a su paso un azul intenso.
Por mucho que sople el Viento si no quiero no me voy – dijo su enemigo.
Eres odioso, ¿qué quieres hacer una salida triunfal como siempre?
Ya te he dicho que todavía no me voy.
Está bien, tú lo has querido ¡¡¡LLUVIA!!
...Y la pobre Lluvia que era amiga de ambos se debatió durante unos instantes. Por una parte Invierno era muy cabezón y se empecinaba en continuar cuando ya no le correspondía. Indudablemente Primavera tenía razón, ahora la tocaba a ella...en fin tengo que tomar partido.
...Y la pobre Lluvia descargó con bastante furia agua y agua, sabía que entre Viento y ella alejarían al crudo Invierno por unos cuantos meses.
Invierno se fue alejando cabizbajo hacia otros confines donde le esperaban, tenía trabajo que hacer, tenía que ayudar a Otoño.
Primavera emergió hermosa, saludable, distribuyendo calor y olor como cada año, se aposentó victoriosa para preparar a los humanos y dar paso a su gran amigo el Verano...
...Pero esto será dentro de unos meses, de momento los humanos me pertenecen y me gusta hacerles felices...
Y Primavera se afanó concienzudamente dando esplendor a la hierba, vigor a los árboles y olor, mucho olor a sus amadas flores...
...¡Ah y colorido, que no falte el color!! - pensó Primavera.
N. Angulo
