Publicidad:
Terra
La Coctelera

n-angulo

3 Abril 2011

PAIDOFILOS (II)

En el anterior post denunciaba y mantenía que esta gentuza siempre ha estado entre nosotros y que durante los tiempos de la dictadura se ocultaba su existencia.

Ahora no se puede ocultar, todos sabemos que están y lo que hay que hacer es modificar Leyes ya existentes o bien hacer Leyes nuevas a medida de estos canallas, para que una vez arrestados pasen su vida en la cárcel, está demostrado que no hay reinserción posible con lo cual habrá que ir olvidándose de mandarles a Centros Psiquiátricos que no solo no les rehabilita o recupera para la Sociedad sino que vacían los bolsillos del contribuyente para nada; cárcel para estos indeseables y además trabajando físicamente 16 horas al día para que al final de la jornada estén tan exhaustos que no puedan ni pensar y menos con el pene.

Los pedófilos tienen muchas formas de comportamiento, antes de agredir sexualmente a sus víctimas o durante, son exhibicionistas. Ignoro si en los tiempos actuales existen los exhibicionistas, pero imagino que si, puesto que esta actitud es intrínseca en el comportamiento del violador, me imagino que cuando no tiene oportunidad de llevar a cabo una violación, se exhibe y masturba delante de los niños.

Para convencer a los incautos de que los paidófilos siempre han existido y no es algo como apuntaba en el anterior post que haya surgido en las últimas décadas, voy a contaros unas desagradables experiencias personales que viví durante un periodo de mi vida que abarca desde los 9 años de edad hasta aproximadamente los 28 años, por suerte he de deciros que no causó en mi ninguna fobia o trauma, quizás por mi carácter o bien porque desde la primera vez que me ocurrió lo compartí, no soy psicóloga, pero imagino que el hecho de no guardarlo dentro ayudó a poder llevar una vida normal y sana, si bien es cierto que los días posteriores a los acontecimientos solía no estar muy bien e incluso no querer salir a la calle y cambiar mi ruta habitual.

La primera vez que me ocurrió jugaba al escondite en el Jardín Botánico de Madrid con mis amigas, mi hermano, 15 meses mayor que yo, jugaba a las chapas con sus amigos a unos metros de distancia; entre carrera y carrera por los laberintos del parque oí que chistaban cerca de mi y creyendo que se trataba de alguna amiga volví la cabeza y sonreí, detrás de mi, entre unos arbustos, surgió la figura de un hombre, pude comprobar que se trataba de un taxista o al menos vestía como tal, llevaba la gorra azul puesta y la camisa azul desabrochada casi del todo, sus pantalones estaban desabrochados y en la mano sostenía algo entre color carne y morado, me instaba a que me acercase y movía el objeto que tenía en la mano y que yo no acertaba a ver con claridad. No sé si fue por las advertencias continuas que me hacían mis padres de que no fuese con extraños que salí corriendo aterrada y llamé a mi hermano que se acercó a mi a la carrera con sus amigos detrás, les conté que había un taxista entre los arbustos que tenía algo en su mano y me llamaba. De manera rauda y gritando, los chicos fueron hacia el taxista que ya por entonces tenía los pantalones en las rodillas, le rodearon y le dieron patadas mientras le insultaban, el taxista salió despavorido y le vimos alejarse hacia una de las puertas del Botánico. Mi hermano gritándome como si yo fuese la culpable de lo ocurrido me dijo que lo que tenía en la mano el taxista era el pito, yo me reí y le dije que era imposible porque era muy grande y morado, me dio una colleja y seguimos jugando hasta la hora de irnos a casa a comer, esto ocurrió en un precioso día estival.

Parece que a partir de ese momento se abrió la veda, era raro el día que mis amigas y yo no veíamos un pito, en el Parque del Retiro, en el Paseo del Prado, a la salida del colegio o a la entrada del mismo, daba igual que fuese de día o ya anochecido. Yo nunca miraba ni decía nada, me limitaba a correr hacia donde hubiese personas mayores y me sintiese más segura.

Mi adolescencia fue la etapa peor porque ya tenía conocimiento de que existían hombres “así” y mi amiga y yo procurábamos no ir a sitios solitarios, estar siempre lo más cerca posible de la gente; durante un tiempo dejamos de ir al Parque del Retiro porque era casi imposible que no nos saliese al paso algún pervertido o pandillas que nos aterrorizaban. Recuerdo que le preguntaba a mi hermana mayor el cómo a ella no la ocurrían esas cosas con la minifalda que llevaba y me ocurría a mi que iba con mis faldas de tablas y mis calcetines cortos.

Lo de las pandillas fue otra odisea, chicos de 11 a 15 años que nos perseguían para poder tocarnos el culo o los pechos, no sé si esta práctica sigue existiendo, quiero creer que no, que lo que ocurría era efecto de las hormonas, la represión y la falta de información, aunque imagino que entre ellos habría algún violador camuflado.

Recuerdo perfectamente la última vez que me surgió delante un “cerdo”. Caminaba por Núñez de Balboa a buscar a mi pareja a su trabajo, enfrente de su empresa había un colegio de chicas, yo iba abstraída como casi siempre y escuche un silbido, me volví porque pensé que se trataba de algún compañero del trabajo de mi chico, me llevé un chasco porque resultó ser un exhibicionista, aunque tenía cerca de 30 años mi primera reacción fue la de siempre, no mirar, ponerme muy colorado y procurar calmar el galope de mi corazón, pero hubo un cambio, esta vez llamé al timbre del colegio y les dije que mandasen a alguien a la puerta principal porque había un pervertido, el tío cuando lo oyó salió por piernas, esta gentuza es cobarde.

Los exhibicionistas son violadores que deciden exhibirse cuando ven frustrado su intento de agresión, no nos equivoquemos y pensemos que son distintos o mejores a éstos.

Si alguna adolescente está leyendo este artículo y ha sido víctima o aún lo es de alguna perversión, que lo denuncie y sobretodo que lo cuente en casa, que no se lo reserve porque el daño puede ser mayor de lo que se piensa.

Hay leyes que tienen que cambiar, que tienen que endurecerse, como son; La Ley del Menor y las Leyes sobre agresiones sexuales a menores, no hay benevolencia que valga porque estos infames no se reinsertan sino que con el paso del tiempo se hacen más fuertes y seguros de sí.

 

N. Angulo

servido por Nieves 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

americahb

americahb dijo

Lamentablementeeste tema da para muchos capitulos mas, pues hay demasiados en la calle, no solo los exibisionistas que hacen pasar un mal momento (traumatico) para un niño como el que les paso , si no aquellos como los que se meten en la red crean pag con nombres de programas y personajes que siguen los infantes para conseguir datos sobre ellos y hasta invadir de imagenes pedofilas a estos niños de manera que le sea mas facil al encontrarlos que el niño acepte irse con ellos y abusar de los mismos, esto es investigado internacionalmente, pues la red es algo muy global. estan los secuestradores para prestar el servicio de prostitucion a enfermos que en el diario perecen personas agradable y normales pero en lo profundo de sus mentes enfermas gozan y pagan por un niño, te podria relatar muchas desgracias mas pero me es incomodo.
Lo que me lleva a mas que felicitarte por el post, agradecerte por escribir y alertar a todos sobre este mal

Besos

Gia

3 Abril 2011 | 08:40 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Fotos

Nieves Pérez todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Enlaces

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera