ADMINISTRACION PUBLICA, IMPOSIBLE DE MANTENER

En una conversación de sobremesa mientras degustábamos un rico café y nos relajábamos, mi pareja y yo llegamos a la conclusión de que es imposible mantener la Administración Pública del país, sobretodo con las miles de personas que ocupan un puesto de trabajo, (esto no significa que trabajen) y que son del todo innecesarias. Mientras en otros países están rebajando considerablemente el número de funcionarios públicos, en España se siguen convocando oposiciones para acrecentar su número, o siguen contratando personas por el sistema de Libre Designación; si alguien lo entiende que me lo explique, por favor.
En la Administración Pública sobra gente y habría que hacer una “limpieza” urgentemente de personal, empezando por la vieja guardia que se las saben todas y apelan a su categoría o grupo para no doblar un tirante o hacer cierto tipo de labores, por ejemplo fotocopias o simplemente escanear un documento.
Algunos funcionarios, además de trabajar poco o en algunos casos nada, no es lo mismo trabajar que hacer acto de presencia, o sea fichar, gastan y consumen muchos recursos que pagamos todos con nuestros impuestos. Consumen luz, teléfono (muchas llamadas personales que nadie vigila y controla) agua, tiempo (en horas de trabajo se van de compras) y materiales diversos que en muchos casos se llevan a casa. Sí, sí, estáis leyendo correctamente, ¿quién no conoce a un funcionario que tenga su casa a rebosar de material de su lugar de trabajo? folios, bloc de posit, bolígrafos, lapiceros, clips y un largo etcétera. No lo digo porque me lo hayan contado, tengo familiares y amigos funcionarios, sé lo que cuento y lo que he visto y veo; esto a nivel de material de oficina, pero qué me decís de material sanitario, de limpieza y sigo con otro etcétera.
Voy a poneros un ejemplo que he vivido de cerca.
La mujer que cuidaba a mis padres, trabaja en un hospital de la Seguridad Social en el sector limpieza. Un fin de semana que fui a visitar a mis padres, busqué en el armario de debajo del fregadero unos guantes para fregar la vajilla; vi para mi sorpresa, que no había solo un par de guantes, sino una cantidad enorme de guantes del tipo quirúrgico. Esta señora traía a casa de mis padres, gasas, guantes de látex, vendas, papel higiénico y un largo etcétera de material que robaba de su lugar de trabajo. Hablé con ella y la dije que no veía correcto lo que hacía, me contestó que no era la única, que había compañeros que se llevaban material sanitario, incluso quirúrgico, tijeras, bisturís y a nivel ambulatorio jeringuillas, betadine o alcohol, empalidecí; ella por su parte no volvió a traer nada más. Posteriormente me dí cuenta que no había conseguido nada, en tal caso que mis padres comprasen el material, porque pensé que si a casa de mis padres llevaba todo este material, que no llevaría a su casa, a la de sus parientes y amigos. Analizando el tema me dije, esta mujer no es la única que roba material lo harán otros muchos trabajadores.
No me extraña que la Seguridad Social tenga déficit.
¿No existe en cada departamento de la Administración Pública personal encargado de controlar estos materiales de manera exhaustiva? Imagino que sí, ¿pero dónde están mirando o será que también hay que controlarles a ellos porque son los primeros que se llevan el material?
A lo mejor no estaría de más tener personal que compruebe los bolsos y bolsas que llevan los trabajadores cuando se van a sus casas, pero no, esto sería atentar contra sus derechos y tratarles a todos como posibles delincuentes ¡pobres!
¿Qué me decís del despilfarro de la luz eléctrica?
Taquicardias me dan cuando tengo que ir a algún edificio de la Administración Pública y veo que haciendo un día soleado y muy luminoso están todas las luces encendidas. Puedo entender que esto ocurra en despachos o lugares interiores, pero ¿y en los exteriores donde ademas disponen de grandes ventanales?
Seguramente me infartaría si supiese las cantidades astronómicas que se pagan de facturas telefónicas y como apuntaba en un párrafo anterior en llamadas personales. ¿Quién mientras aguardaba a ser atendido en alguna oficina pública no ha oído a un funcionario llamando a casa para preguntar cómo estaban sus hijos o cualquier otra nadería? Además les da absolutamente igual llamar de “fijos” a “móviles” aún sabiendo que esas llamadas son muchos más costosas.
He conocido funcionarios que llevaban sus propias empresas porque algún compañero fichaba por ellos y digo bien, he conocido; Uno tenía una herboristería, él llevaba el negocio por la mañana y su mujer por la tarde, apenás pisaba el Ministerio, bastante tenía con llevar su propio negocio. Otro diseñaba y proyectaba jardines, por supuesto y como ya he contado con el mismo método que el anterior, le fichaban y él no aparecía por su lugar de trabajo, bueno, miento, se le solía ver en la cafetería a la hora del aperitivo.
¿Cuántos más llevarían o llevan dicho comportamiento a la práctica? Miedo me da pensar en el número de funcionarios que nos estafan y roban e impotencia de que nadie vigile y controle dichos comportamientos.
Miedo me da coger la calculadora y hacer cuentas de este despilfarro.
Hay tanto y tanto que contar, pero como siempre me quedo sin espacio.
Por otro lado ¿quién puede exigir honradez cuando nuestros mandatarios que se supone nos tienen que dar ejemplo son una panda de ladrones y estafadores??
N. Angulo
NOTA: En este artículo no generalizo ni pretendo hacerlo, afortunadamente hay funcionarios públicos honrados.
