VLAD DRACULEA III (TEPES/EL EMPALADOR

INTRODUCCION
Hace muchos años estuve un mes aproximadamente en Rumanía, corría el año 1991, estaban aún recientes todos los acontecimientos sobre el derrocamiento y la posterior condena a muerte de Nicolae Ceauşescu; fue un viaje maravilloso que me dio la oportunidad de recorrer este país hermoso, conocer a sus gentes y costumbres, por supuesto en este itinerario no podía faltar una ruta por Transilvania.
En este viaje genial contaba con una interprete/guía rumana que hablaba el idioma español estupendamente, solo con un leve acento, después de casi un mes en esas tierras ya no necesitaba apenas traducción, habida cuenta de que el 75% del léxico rumano es de origen latino, captaba bastante bien su idioma.
Por supuesto en dicho recorrido por Transilvania hicimos parada en el famoso castillo de Drácula, (Castillo de Bran) situado cerca de Braşov, formaba parte de una ciudadela y fue construido sobre roca en 1378 como punto estratégico de defensa y para controlar la ruta comercial de la frontera entre Transilvania y Valaquia. Me llamó la atención que el pueblo fuese tan alegre y de colores tan vivos, con muchas plantas en y alrededor de las casitas, ya que en mi mente yo veía un enclave oscuro y tenebroso, me sorprendió gratamente la luminosidad del pueblo que parecía salido de un cuento infantil.
El castillo se elevaba orgulloso al final de una empinada cuesta y estaba rodeado de un frondoso bosque donde predominaban los tonos verde esmeralda; no lo pude visitar porque lo estaban restaurando, se pretendía una vez terminadas las obras abrirlo como reclamo para los turistas que llegaban atraídos por la leyenda de Drácula. Posteriormente se convirtió en el Museo de Historia y Arte Feudal, sigue abierto en la actualidad.
Núria, que así se llamaba la interprete/guía, se enfadaba muchísimo cuando oía contar historias sobre Drácula; fue ella precisamente la que me habló por primera vez y con admiración del príncipe Vlad Draculea, me decía indignada que Drácula era un personaje ficticio creado por Bram Stoker y que ridiculizaba la figura de Vlad describiéndole como un chupador de sangre y personaje oscuro; la contesté que sabía que el personaje de Drácula era ficticio y que había leído hacía mucho tiempo algo sobre Vlad Tepes y que precisamente lo que había leído de él, no le dejaba en mejor lugar que al personaje ficticio.
Me contó que Vlad Draculea fue un justiciero y que el pueblo rumano le admiraba por ello, que solamente empalaba a los miserables y no con tanta asiduidad como contaban las malas lenguas con el único fin de envilecer y manchar su memoria.
Durante años mantuve correspondencia con Núria y me envió una serie de escritos en los que se ensalzaba la labor de Vlad Draculea.
En el recorrido que voy a hacer sobre este personaje intentaré ser lo más objetiva posible narrando desde perspectivas diferentes la vida de Vlad Draculea, también conocido como Vlad Tepes (El Empalador). Recopilaré información de historiadores que definen a Vlad III el Empalador como un héroe nacional y la de otros que por el contrario, le acusan de ser un asesino vil, sádico y despiadado.
N. Angulo
