PETARDOS
Nunca, ni tan siquiera de niña he entendido el fin de los petardos como no sea el de crear molestias a los demás.
Lo tremendo de todo esto es que su venta está prohibida a menores y sin embargo son los niños los que hacen explotar los mismos porque se los compran sus padres.
Si un petardo viene defectuoso y ocurre un accidente, seguro que a los padres no se les piden responsabilidades, pero ellos acudirán a las autoridades a denunciar al comerciante o al fabricante de dicho artefacto. Que incongruencia ¿verdad?
Realmente me cuesta creer que en los años que estamos viviendo de sobre protección de la infancia, que llevan casco protector hasta para ir al wc, para montar en bici, para el mono patín, cinturón de seguridad en los vehículos y por supuesto no se chilla al niño y menos se le da un azote no sea que se traumatice, lo dicho, me cuesta creer que con tanta protección al infante, aún haya padres que les compren petardos y no vean o no quieran ver el peligro que tienen.
Todos los años como por ensalmo vuelven los odiosos petardos y los niños y algunos adultos que se pasan horas y horas haciéndolos explotar y todos los años como por ensalmo aparece mi mala hostia y mis nervios desquiciados. Reconozco que si tuviese mucho dinero, por estas fechas emigraría de la ciudad donde vivo y por supuesto lejos de todas las que celebran con ruidos sus fiestas.
Comprendo que la primera vez que un niño hace explotar un petardo se quede fascinado mirando, no por la belleza del artefacto ya que no tiene ninguna en cuestión, sino el hecho de que algo tan pequeño haga chispa y luego un ruido ensordecedor, puedo entender como digo esa primera vez, pero entendería mejor que fuese la última, ya que considero que el niño que está todo el día tirando petardos de manera incansable o bien le falta un tornillo o le faltan más de dos y es posible que en el futuro sea un sociópata, jejeje (palabra que no aparece en el diccionario de la RAE), me dejo llevar por la mala leche que tengo ya lo sé y quizás exagero y no llegue a sociópata, pero le andará cerca.
No dejo en un aparte ni me olvido de los padres de la criatura ya que algunos están cerca de su vástago mirándoles con cara de gilipollas y babeando mientras los niños están molestando incansablemente a los vecinos. Por cierto me hago una pregunta, ¿las personas cuando tienen hijos se vuelven sordos?? Porque parece que padecen sordera aguda y severa ante el ruido infernal de los petardos o los chillidos tan espeluznantes que emiten algunos niños.
Estoy refiriéndome a lo molestos que resultan estos ruidos para las personas, pero no olvido los efectos nefastos que ocasionan sobre los animales, sobre todo para los perros es devastador, yo no tengo perro, pero todas las personas que tienen uno, sin excepción, cuentan como sus mascotas lo pasan fatal, se esconden, aúllan asustadas, ¡vamos! Claramente tienen los pobres animales ataques de pánico.
En fin amigos míos, ya me he desahogado con estas líneas y ahora a esperar que de un momento a otro empiecen a explosionar petardos debajo de mi ventana y yo me empiece a “cagar en todos los muertos de los bastardos de los niños y sus jodidos padres” y desear con todas mis fuerzas tener dinero para irme a una isla desierta a tumbarme debajo de una palmera viendo pasar las horas y matándome a martinis.
...Seguiré soñando que es gratis.
N. Angulo
