CUENTOS VERANIEGOS IV
Dicen que soy hermosa y si, la verdad es que cuando me miro en los espejos que hay en la casa y me observo con detenimiento pocos defectos me veo.
Pelo suave.
Cuerpo armonioso.
Hermosos y rasgados ojos azules que a veces tienen una mirada misteriosa y otras de ensueño.
Me encanta la limpieza, no puedo soportar la falta de higiene, siempre conservo mi cuerpo y mi pelo en perfecto estado.
Soy feliz a ratos, me imagino que así tiene que ser, que no existe la dicha completa.
Motivos de queja tengo pocos, la verdad, vivo en paz, pero a veces me aburro, quizá echo de menos un poco de libertad.
No me falta de nada, alimento, fresco en verano, calor en invierno, pero quisiera un poco más de libertad.
Soy algo esquiva, no me gustan excesivamente los mimos.
Ayer por ejemplo, mi amo me tomó en su regazo al igual que otras veces, pero a mí no me apetecían sus caricias, estamos en verano, tengo calor, le insinué que me dejase en el suelo e intenté saltar de sus brazos, pero él me afianzó con más fuerza y yo me revolví furiosa, incluso creo que bufé un poco, aún así siguió acariciándome y no tuve más remedio que arañarle un poco, suave, no saqué del todo las uñas, al fin y al cabo es mi amo, me alimenta y me cuida, pero tenía que llamarle la atención.
Soy una gata siamesa de tamaño mediano, soy sensible, nerviosa, celosa y exigente y como digo algo esquiva.
Y hoy he decidido marcharme, al menos por unos días, necesito libertad de movimientos o estoy convencida de que sufriré algún trastorno psíquico.
Estoy en la puerta, acechando, para que en un descuido del amo, cuando la abra, huir. Vivo en un piso 15º, tampoco es cuestión de saltar por uno de los ventanales, aunque los humanos dicen que tenemos 7 vidas no quiero comprobarlo de esta manera, prefiero bajar por las escaleras.
Por fin lo he logrado, le han traído un paquete y mientras firmaba yo me he escabullido...¡soy libre!
Llevo varios días vagando por el barrio, no me he querido ir muy lejos para vivir mi aventura y estoy harta, más que harta.
Tengo hambre, me siento sucia, además he tenido que luchar con otros gatos para poder comer apenas unos desperdicios en un contenedor de basura.
También he tenido que andar espabilada porque unos humanos me han querido atrapar, por lo visto mi raza se cotiza muy bien en el mercado de animales.
Quiero volver a casa y hacia allá me encamino, pero no conozco bien el portal, todos son iguales ¿cuál será el mío?
Me acabo de ver en una farola, si, soy yo, hermosa y confiada, nada parecido a lo que debo ser ahora...por favor, por favor...amo, amo, no sé llegar a casa.
Añoro la comida, el agua, mi aseo, mi caja de arena, siempre limpia....vale, si, también añoro tus caricias amo y te prometo que si me encuentras te dejaré acariciarme siempre, aunque tenga calor y te lameré las manos y te.....estoy exhausta...amo.
Los gatos soñamos y he tenido este sueño horrible mientras estaba en el regazo de mi amo, le miro, le lamo la cara y las manos y a él le gusta y me acaricia.
Me conduce en brazos a la cocina, a mi caja, limpia y confortable.
Aquí tengo toda la libertad que quiero, aquí soy feliz.
Bebo un poco de agua fresca y me tumbo, pero no quiero volver a soñar, no este sueño tan espeluznante.
N. Angulo
