VUELTA AL COLE

Con el inicio del nuevo ciclo escolar, me viene mucha inspiración, muchas cosas que comentar, muchas reflexiones.
Con la vuelta al cole, muchos adolescentes, bueno y no tan adolescentes, más bien niños de 8 años, estrenarán teléfono móvil y fardarán ante sus compañeros. No me cabe duda que los que más presumen de esa adquisición son los padres, aunque falsamente, pues no se lo creen ni ellos, cuentan, dicen, comentan que el móvil es para controlar a la criatura jajajaja, él sabe, tú sabes y yo sé, que a la criatura dejas de controlarla en el momento que atraviesa la puerta de tu casa y da igual que tenga 10, 15 o 30 años, de hecho iré más lejos, hay padres que no controlan a sus hijos ni en casa.
Muchos de estos estudiantes llegarán con un Smartphones (Iphone, terminales con Androide, etc). Más que teléfono, yo lo catalogaría de ordenador portátil, tiene acceso a Internet, con todo lo que conlleva Internet, Redes Sociales, páginas de todo tipo, chat's y por supuesto esto está fuera del control parental, o sea que los susodichos papás no solo no controlaran una mierda a sus vástagos, sino que les han dado una llave para que naveguen de manera libre por Internet.
Estos padres que hacen esos regalos a sus hijos, ya les están iniciando desde muy temprana edad al consumismo enfermizo y feroz, al quiero más y más cueste lo que cueste.
¿Me queréis decir que hacen un niño pequeño o un adolescente con un teléfono móvil?
Primero fue la generación del llavero, ahora además de llavero, móvil, no me extraña en absoluto que tengan que llevar esos mochilones cargados a la espalda.
Estos padres que controlan a sus hijos a través del teléfono móvil jajaja...perdón, no puedo evitar la risa, tendrían que escuchar más conversaciones de estos chicos en los parques, autobuses, piscinas, en las que se cuentan sus hazañas. Niñas de 14 años describiendo “el polvo” que habían echado el domingo anterior, chavales de 13 narrando sus batallitas de como antes de las vacaciones se habían dado de hostias con otros compañeros en los lavabos del cole, por no hablar del vocabulario, además de ser escaso, no creo que tengan más de seis palabras en uso, de esas seis palabras, cuatro son unos “tacazos” que harían ruborizarse al camionero más aguerrido de la carretera.
Estos padres que controlan tanto a sus hijos que por eso les regalan un artilugio de última generación, les permiten salir un viernes con tan solo 13 o 14 años por la noche. ¿Qué creen que hacen sus criaturas de madrugada, jugar al scrabble?
Hace pocos días se celebraban fiestas de despedida de Agosto en algunas urbanizaciones de mi barrio, una costumbre que no llego a entender muy bien, pero bueno allá cada cual. A las 6 de la mañana me despertaron unas voces, debo decir que delante de mi bloque hay un parque, que ya está en uso, pero no se ha inaugurado oficialmente, de hecho está vallado, pero la gente tira la valla y pasa igualmente; bueno, a lo que iba, me despertó un griterío y de bastante mala leche me dirigí a la terraza que da al parque puesto que las voces procedían de allí. La mala leche mía tenía un por qué, debido a las fiestas de las comunidades de vecinos me había acostado cerca de las 2 de la mañana, muchos ruidos y la música a gritos, una de las cosas que caracteriza estas fiestas, es la falta de respeto y consideración al resto de los vecinos que no participamos en los fiestorros. Una vez en la terraza observo con estupor que una panda de adolescentes, os aseguro que ninguno pasaba de 13 años, estaba en el parque. Varios de estos chicos con síntomas de embriaguez, pues caminaban de todas las formas posibles pero sin mantener la vertical. Estuve tentada de llamar a la policía, pero me dije, si sus padres que son los responsables, consienten esto ¿quién soy yo para meterme en este asunto? Me volví a la cama e intenté dormir. Antes de conseguirlo no pude evitar hacerme la siguiente pregunta: ¿Cómo tendrán estos chicos las neuronas, en caso de que les quede alguna, a los 30 años con todo lo que se meten en el cuerpo? alcohol, drogas de diseño, etcétera. Miedo me da pensar que de esta caterva puedan salir los próximos líderes políticos, espero no vivir para verlo.
Menos mal que papá y mamá han comprado a sus niños un Smartphones, para tenerles controlados, ahora descanso mejor, todo está en orden.
N. Angulo
