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La Coctelera

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13 Octubre 2011

ACOSO ESCOLAR (RESPONSABILIDADES)

La narración de las dos primeras partes de este post son un hecho real. Los sucesos no son inventados, los sufre el hijo de una amiga mía. Ella, a día de hoy, sigue haciendo todo lo posible por solucionar y parar este acoso que recibe su hijo y otros compañeros de ambos sexos. Simplemente he cambiado nombres y omitido el Centro Escolar.

El acoso escolar siempre ha existido, es una práctica muy común entre las personas desde tiempos remotos y es lamentable que siga existiendo, eso dice muy poco a favor de la raza humana.

En las últimas décadas, el acoso escolar ha crecido en número, se ha recrudecido, se ha vuelto además violento, los acosadores no contentos con humillar verbalmente a sus víctimas se ensañan con ellas y las golpean, a veces han terminado los agraviados en los hospitales.

Para que cese esta situación de injusticia social o al menos conseguir que descienda considerablemente el número de acosos, es imprescindible la unión de: Familia, Centros Escolares y Gobierno. Está en manos de todos el acabar con estos tristes episodios.

PAPEL DE LA FAMILIA

El primer paso para evitar que se cometan acosos escolares está en el hogar, en la familia, en sentar unas bases de respeto y humanidad en la educación de sus hijos. Esta labor se ha de llevar a cabo en los primeros años del niño. Si los padres oyen o ven en sus hijos comportamientos ante otros niños inadecuados y de supremacía, deben hablar con él, no dejar pasar ni un desliz, no ampararse en que es un niño y ya cambiará o aprenderá. Los padres que piensan que el niño aprende solo están cometiendo un error que posteriormente pagarán caro. Es labor de los adultos conducir los pasos del menor para que en el futuro sean buenas personas. No se deben dejar para más adelante las enseñanzas, está demostrado que lo que no aprende un niño en los primeros 7 años de vida, más tarde, cuando es adolescente, es muy difícil conseguir que cambie sus “vicios” de comportamiento.

Al niño se le debe educar para que no vea el exterior de las personas sino un todo y ese todo es la humanidad. Enseñarle que el exterior es un simple envoltorio que nadie ha elegido. Enseñarle que un niño cojo, obeso, miope o enano no es inferior a él sino un igual y como tal debe y quiere ser tratado.

Moldear la mente de un niño es una ardua e incansable tarea, de un día tras otro, para que éste no haga distinciones de ningún tipo, que vea solo al compañero, al amigo, con independencia de alguna tara física, nacionalidad o color de la piel. El niño lo tiene que tener claro y los padres no dejar su educación en manos del azar.

También es responsabilidad de los padres volver a enseñar a sus hijos el significado de la palabra respeto.

Hace años los padres crearon las Asociaciones de Padres de Alumnos (APAS), se suponía que con una sana y buena finalidad; Colaborar estrechamente con la Dirección del Colegio, el profesorado y el alumnado. Pronto olvidaron su única función y sus objetivos, consiguiendo así que el resultado de las APAS sea muy diferente a lo que se pretendía.

Los padres se fueron posicionando en los Centros Escolares por medio de las APAS y acometieron un papel que no les corresponde, en vez de colaborar, empezaron a organizar, olvidándose de un dicho muy sabio: “Zapatero a tus zapatos”. Los padres deben organizan su casa, para organizar el colegio está la dirección del mismo. Estos padres por miedo a que sus hijos sufriesen posibles castigos físicos o de otra índole por parte de los educadores, como era un caso desgraciadamente habitual en tiempos más remotos, les llevó a proteger en exceso a sus hijos, dándoles un protagonismo fuera de lo normal y restando autoridad a los educadores. Sus hijos nunca son los malos de la película, nunca tienen la culpa de nada.

Cuando el niño llega a casa y se queja de tal o cual profesor, el padre, en lugar de acudir al Centro Escolar en busca de una explicación, se posiciona inmediatamente en favor de su hijo y acude al colegio a la defensiva, con la escopeta cargada y arremetiendo contra el profesorado. Lo indigno, además, es que estas escenas se llevan a cabo delante del menor y el menor toma nota de quién le defiende, ¡SUS PADRES! Se crece y empieza a tratar al profesor como a un igual y sin respeto alguno, el mensaje que le ha llegado al menor es que sus padres son la autoridad también en el colegio.

No pretendo con este ejemplo generalizar, existirán colegios donde esto no suceda, pero sabemos que esto lleva ocurriendo desde hace mucho tiempo y los profesores se ven atados de pies y manos.

PAPEL DE LOS CENTROS ESCOLARES.

Desde hace más tiempo del que me gustaría, he observado como ha sido desautorizada la figura del profesor, cómo se ha ido convirtiendo, en muchos casos, en un cero a la izquierda.

¿Cómo van a actuar ante un acosador si no pueden regañarle, castigarle, ni tan siquiera levantar la voz por no verse metidos en un lío al enfrentarse a los padres?

La situación se agrava cuando el acosador es un niño o adolescente inmigrante. Si recrimina a la “criatura” será tachado de racista y se puede buscar un lío con la propia Dirección.

¿Cuántos profesores en los últimos años están de baja por depresión al ver mermado su papel como educadores? ¿Cuántos profesores en los últimos años han sido agredidos por los alumnos?

Ya no pueden regañar, castigar y mucho menos expulsar de clase a un alumno. Estos padres cancerberos opinarán que pueden traumatizar a su pobre vástago.

Es responsabilidad de los Centros Escolares, volver a llevar las riendas de los mismos y para ello tendrán que formar un tándem indestructible tanto la Dirección como los Educadores y evitar que las APAS se tomen licencias que no les corresponden. Solo así se conseguirá alcanzar el papel protagonista que tienen todo el derecho a sustentar.

PAPEL DEL GOBIERNO

De igual modo que persigue y castiga a los pederastas, acosadores informáticos, maltratadores etcétera, tiene que perseguir y sancionar a los acosadores escolares aunque sean niños o adolescentes.

El Gobierno debe así mismo corregir errores pasados y no olvidar la importancia que tiene la figura de autoridad del profesor en la educación de un niño. Estos errores han otorgado todos los derechos a los alumnos y solo obligaciones a los profesores. Han olvidado que tanto unos como otros tienen derechos y deberes.

El Gobierno tiene la obligación moral de devolver la autoridad a los profesores en el colegio y así, junto a la educación que otorgan los padres a sus hijos en casa, se consiga una completa formación del niño.

El Gobierno debe abrir más vías para que se denuncie y se castigue a los acosadores escolares sin represalias posteriores hacia los denunciantes y ofrecer mucha más información sobre el Acoso Escolar.

El Gobierno debe crear unas normas que eviten poner en las mismas aulas a niños de edades diferentes y máxime si vienen rebotados de otros colegios por ser niños conflictivos. Al igual que no existen diferencias en el comportamiento de una persona de 35 años con otra de 37, existe un abismo entre el comportamiento de un niño de 10 años con el de 12.

Al niño problemático se le ve enseguida. Es obligación de los adultos frenar sus impulsos delictivos y violentos antes de que se hago mayor y sea demasiado tarde.

 

N. Angulo

 

 

 

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