SIN APENAS DARSE CUENTA
SIN APENAS DARSE CUENTA
Era atractiva, con un físico más que aceptable, pero ella lo ignoraba, no se lo creía.
Como en el caso de muchas mujeres, apenas disfrutó de la juventud.
Cuando abrió los ojos al mundo, se vio de repente casada y con hijos y era joven, muy joven.
Quiso comenzar a vivir y a tomarse la revancha por los años en los que estuvo “dormida”.
Salía, entraba, bailaba, reía...pero necesitaba más...
...Y descubrió las redes sociales.
Todo comenzó sin apenas darse cuenta.
Problemas sentimentales, matrimonio incompleto e insatisfecho.
Empezó a jugar en una red social de manera tímida al principio, de forma audaz al final.
Los hombres la seducían y ella los seducía a su vez.
Y se dirigió de cabeza como un tornado sin control hacia un mundo de juegos de seducción.
Erotismo por la webcam, video chat., mensajes subidos de tono, todo muy íntimo, muy sexual.
Ya no anhelaba hacer amigos en la red social con los que divertirse inocentemente como hacía al principio.
Ella quería otra cosa, quería más, mucho más, quería hombres que la proporcionasen sexo de la forma que fuese, bien de manera virtual o en el mundo real.
Por supuesto prefería amantes reales, anhelaba el contacto físico, en el fondo era romántica, pero estaba un poco perdida.
Y siguió adentrándose en un mundo que la fue envolviendo, embrujando y enganchando.
Sus amigos de la red, los que sabían lo que ocurría, la fueron advirtiendo del peligro; “No cuentes donde vives. No les digas nada personal. El mundo virtual es maravilloso pero puede ser muy peligroso. Ten cuidado, te estás enganchando, si ellos quieren una puta que la paguen”...y así continuaron los consejos de los amigos que se preocupaban por ella.
Hubo temporadas que parecía que hacía caso a sus amigos. Echaba la culpa de todo a la red social.
Eliminó a algunos amigos que se entretenían con ella en estos juegos sexuales, a otros incluso les bloqueó, al menos era lo que contaba y casi, casi la creyeron.
Se volvió invisible en la red. Aparecía de manera fantasmal y apenas mantenía interacción con sus amigas y amigos.
Tenía otros modos, no necesitaba acudir a la red social. Contaba con su cámara y con el correo electrónico. Podía seguir flirteando sin que nadie la sermoneara.
Estaba inmersa en un mundo sórdido. Recibió amenazas, insultos, degradaciones ….y ella continúo.
Vivía en un pueblo pequeño, tenía marido e hijos. A éstos últimos a veces y de manera insensata, les hablaba de sus escarceos sin entrar en muchos detalles. ¡Menos mal!
Una fría mañana de diciembre apareció su cuerpo en una cuneta entre dos pueblos, desnudo, violentado y ultrajado de una y mil formas.
La policía siguió pistas pero no pudo dar con el autor o los autores de su muerte.
Era inocente, abierta, extrovertida, sencilla y confiada, o eso aparentaba al menos, de cara a los amigos de la red social. ¿Quién llega a conocer a alguien en profundidad?
Los que la advirtieron lloraron su pérdida, pero ni uno solo tuvo remordimientos de conciencia, ellos habían cumplido, la habían puesto en antecedentes del peligroso juego del que era adicta.
Descanse en paz.
N. Angulo
NOTA: Este relato es fruto de mi imaginación; pero cada día existen más casos como el que he narrado que hacen que esta historia parezca tan verdadera.
Las redes sociales son un invento fantástico. Su utilización no nos tiene que hacer olvidar que tanto en el mundo real, como en el mundo virtual, existen peligros y hay que estar “ojo avizor”.
