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La Coctelera

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14 Noviembre 2011

MARQUES DE SADE (VII)

En Vincennes y antes de ser trasladado a La Bastilla, Donatien coincidió en la cárcel con Mirabeau, conocido por los sobrenombres de "El Orador del pueblo" y "La Antorcha de Provenza". Revolucionario francés, escritor, diplomático, masón, periodista y político, precisamente fue diputado de la región francesa de Provenza por primera vez.

Mirabeau fue encarcelado en múltiples ocasiones por orden de su padre con el que mantuvo toda su vida encarnizados enfrentamientos.

En sus largas horas de encierro, ambos, intercambiaron opiniones y se dieron a leer sus manuscritos, teniendo en cuenta cada uno, la opinión del otro al respecto.

Aunque las condiciones carcelarias mejoraron un tanto para Sade, por ejemplo, pudo disfrutar de una celda para él solo y de leña para calentarla en los fríos días invernales, no es menos cierto que su encierro, sobre todo los primeros cuatro años, fueron un tanto lamentables; permaneció incomunicado y encerrado en su celda, no pudo recibir visitas, la única cara que vio en esos años fue la de su carcelero.

Para Mirabeau no fue menos duro tal y como describió en una de sus cartas: “Estas habitaciones estarían sumidas en la noche eterna si no fuera por algunos trozos de cristales opacos que ocasionalmente permiten el paso de unos débiles rayos de luz».

Aproximadamente a los cuatro años y medio de su encierro en Vincennes, permitieron que Renèe le visitase. También tuvieron la consideración de dejarle mantener correspondencia con su fiel sirviente Martín Quirós, con el que fuera su preceptor en su infancia y con el que mantenía una entrañable amistad, el abad Amblet y con mademoiselle Rousset, una amiga del matrimonio, todos ellos grandes defensores de Donatien junto a Renèe.

Muchos manuscritos vieron la luz gracias a Amblet que los pudo sacar de las cárceles, debidamente escondidos y camuflados, otros muchos se perdieron.

En esos años de encierro Renèe demostró su amor por Donatien y su fe en él. Siguió esforzándose por conseguir la libertad de su esposo, planeó diversas fugas. Una de ellas se llevó a cabo con motivo de la revisión del proceso, Donatien anduvo huido cerca de mes y medio. Renèe se vio con varios ministros para que la permitiesen ver a Sade y sufría porque desconocía dónde le tenían encerrado, de hecho, ella se desplazó en varias ocasiones a La Bastilla suponiendo que se encontraba allí. Todavía tardó un tiempo en enterarse que se hallaba en Vincennes.

El marqués y Renèe mantuvieron una intensa correspondencia en esos años de la que aún se conservan algunas cartas, por ejemplo, la primera que Donatien escribió a su esposa: “Desde el instante terrible en que me arrancaron tan ignominiosamente de tu lado, mi querida amiga, he sido víctima del sufrimiento más cruel. Me han prohibido darte detalles sobre esto, y todo lo que puedo decirte es que es imposible ser más desgraciado de lo que soy. Ya he pasado diecisiete días en este horrible lugar. Pero las órdenes que han dado ahora deben de ser muy diferentes de las de mi reclusión anterior, porque la manera de tratarme no se parece nada a la de entonces. Siento que me es totalmente imposible soportar más tiempo un estado tan cruel. La desesperación se apodera de mí. Hay momentos en que no me reconozco. Siento que estoy perdiendo la razón. La sangre me hierve demasiado para soportar una situación tan terrible. Quiero volver mi furor contra mí mismo y si no estoy fuera dentro de cuatro días, estoy seguro de que me romperé la cabeza contra los muros”. Carta de Sade a Renèe fechada el 8 de marzo de 1777

La devoción de Renèe por Donatien, la llevó a trasladarse a París e instalarse en el convento de carmelitas, donde estuvo su suegra retirada, tantos años atrás. Debido a la falta de dinero, pues su madre la retiró los fondos, tuvo que irse a un convento más modesto junto a su gran amiga mademoisells Rousset. Pasó muchas privaciones, pero esto no impidió que atendiese las necesidades que Sade solicitaba. Le envió comida, libros, ropa y materiales para su aseo personal. Se convirtió en una ferviente lectora, crítica y documentalista de la obra de Sade.

Durante su confinamiento, Sade tuvo varios accesos de paranoia, incluso llegó a acusar a Renèe de estar confabulada con su madre, la presidente Montreuil, para mantenerlo encerrado de por vida.

Gracias a los libros que le mandó Renèe y algunos amigos, Donatien se hizo con una biblioteca de más de 600 volúmenes, siendo sus lecturas favoritas las obras de; Le Fontaine, Cervantes, Petrarca, Bocaccio, Voltaire y Rousseau.

Y así, entre leer y escribir el Marqués de Sade permaneció encerrado cerca de 13 largos años

N. Angulo

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