CONCLUSIONES (I)

Adentrándome en la vida del marqués de Sade mediante estos capítulos sobre su personaje, he llegado a varias conclusiones. La principal es que se trató de una persona manipulada desde su juventud, acosada y perseguida de manera injusta. Primero por su padre, posteriormente por su entorno más cercano, muy especialmente por su suegra Mme. Montreuil, la cual utilizó todas sus influencias, que no eran pocas, para llevarle a la cárcel en multitud de ocasiones y conseguir que permaneciese en un manicomio hasta el final de sus días, no cabe ninguna duda que la presidenta de Montreuil salió victoriosa en su empeño.
Dicen que los siete primeros años en la vida de una persona son los que forjarán su carácter, pues bien, si esto es cierto, no olvidemos que la infancia de Donatien transcurrió plácidamente; pasó de vivir con sus padres, a los brazos cariñosos de su abuela paterna y sus tías. El resto de su infancia y hasta la adolescencia estuvo bajo la supervisión de su tío paterno, el abad Jacques François (mujeriego, borracho y vago) y la tutela del abad Amblet, un personaje éste que educó y amó a Donatien y del que fue un amigo y aliado hasta su muerte.
Si nos atenemos a estos datos ¿es esta la infancia que formó a un degenerado?
Desde los 14 años que ingresó en el ejército, hasta los 23 en que se licenció con el grado de capitán y con honores, participó en una contienda que duró 7 años y demostró un comportamiento honesto, valiente y decente. Precisamente abandonó la carrera militar porque su carácter no era belicista y como él escribió en una ocasión: “Cuando ingresé en el ejercito era un niño, no se ve el mundo de la misma forma con 14 años que con 23”.
Por mi parte sigo sin ver a un Sade abominable.
No me cabe duda que se operó un cambio en Sade cuando se enamoró perdidamente con 22 años, de una joven con la que deseaba contraer matrimonio. Su padre no soló le denegó el permiso, sino que a sus espaldas le concertó una boda de conveniencia con una desconocida. Este varapalo hizo de Donatien un personaje más cínico y desconfiado.
Donatien no amó a su esposa pero mantuvo con ella una amistad entrañable. Renèe fue su aliada y defensora cuando comenzaron los infortunios de Donatien, hasta el punto de ayudarle a fugarse de la cárcel y enfrentarse a su madre en infinitas ocasiones. Tuvieron tres hijos, dos niños, Louis-Marie y Donatien-Claude-Armand, y una niña, Madeleine-Laure, a los que no vio crecer debido a sus reiterados encierros, siendo este otro motivo de amargura para Sade.
Donatien no fue “una hermanita de la caridad” en lo que se refiere a su vida íntima; Pero ningún hombre merece ser perseguido, acosado y encarcelado por ser un mujeriego y juerguista recalcitrante, no muy distinto a tantos y tantos hombres y mujeres de su época y entorno.
Quizá el mayor reproche que se le podía hacer a Sade fue el crearse enemigos poderosos. La más feroz y encarnizada enemiga fue su suegra, Mme. Montreuil, mujer influyente y bien posicionada en la Corte, que veía peligrar su estatus de autoridad y honorabilidad que tanto esfuerzo la costó obtener, por culpa de su yerno, al que veía como un libertino que no podía manipular y culpaba de volver a su hija Renèe contra ella.
Otro enemigo poderoso fue el inspector Marais. No cabe duda que se alió con Mme. Montreuil para ir contra Donatien y por medio de sus famosos diarios, hacer caer más bajo a Donatien. Era tal su mala voluntad, que cuando años más tarde se reabrió el caso del “escándalo de Arcueil”, a instancia de Renèe y se demostró que las declaraciones de la implicada eran falsas y pretendía compensación económica, el inspector Marais en sus diarios no se retractó, ni mencionó este error que exculpaba a Donatien, por el contrario, siguió vertiendo veneno contra el marqués y la mala fama de éste siguió creciendo.
Sade se ganó a pulso otros enemigos y fue a través de la literatura. En su obra criticaba abiertamente a la nobleza, la monarquía y al clero, tachándoles de parásitos para la sociedad.
En su corta carrera como político y gracias a su cargo, pudo realizar obras de caridad, evitó que muchos nobles fuesen a la guillotina, entre ellos sus suegros. Criticó las aberraciones de las decapitaciones llevadas a cabo por la Asamblea revolucionaria y por fin presentó su dimisión. La Asamblea Revolucionaria no se lo perdonó y también le mandó detener.
Solo dos acontecimientos empañaron la vida de Donatien el escándalo de Arcueil y el caso de Marsella, en ninguno de los dos se pudo demostrar la certeza de los mismos y sin embargo por azares de la vida se convirtieron en dos sucesos tan famosos que cambiaron la vida de Donatien haciéndole adquirir fama de persona “non grata”, poco más se encuentra en su vida que hagan a Donatien merecedor de ser un personaje tan nefasto.
N. Angulo
