EXTRAÑOS
Acababan de terminar de comer y se hallaban uno frente al otro tomando una taza de café, de pronto ella interrumpió el gesto de llevarse la taza a los labios y le miró, un pequeño estremecimiento la recorrió el cuerpo al observar a su marido, no le reconoció, se daba cuenta que tenía enfrente de sí a un extraño. Sonrió enigmáticamente y él alzó la mirada y la preguntó - ¿por qué sonríes? -
Ella sin contestar volvió a concentrarse en su taza de café, pero no se le iba de la cabeza el descubrimiento que acababa de hacer y se preguntaba ¿cuándo ocurrió?
Posiblemente aunque a ella la parecía que había ocurrido en ese instante, ésto se llevaba gestando meses, quizá años...y volvió a sonreír.
Se sintió libre, viva y sobre todo decidida.
El seguía observándola en silencio sin entender muy bien las sonrisas que de vez en cuando se dibujaban en los labios de ella.
Volvió a mirarle mientras se servía otra taza de café y sé pregunto de nuevo ¿cuándo ocurrió? ¿cuándo dejó de amar a ese hombre ¿desde cuándo vivía con este extraño?
No reconocía sus facciones, señal inequívoca de que hacía tiempo que no le veía, le miraba, pero no le veía. Fue hoy, en esta milésima de segundo cuando descubrió sus sentimientos, más que descubrirlos, se enfrentó a ellos sin miedo, sin censuras, desprovista de toda emoción, fría, así tenía que ser.
No recordaba cuándo hicieron el amor por última vez, ni cuándo recibió el último beso en los labios, sin embargo si recordaba la frialdad e indiferencia en el gesto.
Mientras seguía paladeando el café se siguió haciendo preguntas, se interrogaba sin descanso.
¿Cuándo dejé de reír?
¿Cuándo dejé de mirarme al espejo y arreglarme como una autómata para salir a la calle?, sin ninguna ilusión, ni de verme, ni de que me vieran.
¿Cuándo dejaron de hacerme “gracia” sus comentarios?
¿Cuándo dejé de soportar sus defectillos, antes pasables y ahora insoportables.
¿Desde cuándo vivo con un extraño?
….Y volvió a sonreír porque acababa de tomar una decisión.
Volvería a salir a la calle después de contemplarse detenidamente al espejo, para gustarse, para gustar.
Volvería a salir a la calle en busca de sus risas, antaño perdidas y ahora olvidadas.
Volvería a buscarse, para descubrir que la mujer que fue, aún estaba ahí, esperando a ser encontrada de nuevo
Dejaría de hacer un papel de secundaría en la obra de teatro que es la vida.
Tomaría de nuevo las riendas de su vida, pero para ello tenía que volver a encontrar a esa mujer agazapada y escondida.
...Y sonrió de nuevo al futuro que se abría ante ella.
Su marido la miraba y pensaba...
¿Desde cuándo estoy con esta extraña?
¿Cuándo empezó a aburrirme?
¿Cuándo dejó de importarme?
¿Cuándo dejé de amarla?
Ella depositó despacio la taza en el platillo y abandonó el comedor.
Se arregló con esmero, como no lo había hecho en mucho tiempo, tomó su bolso, miró que llevase algo de dinero y las tarjetas de crédito, llenó un pequeño neceser con lo más imprescindible para su aseo personal.
- Me voy - le dijo.
¿Volverás muy tarde? - preguntó él -
- No volveré - respondió ella dando media vuelta.
Pero un día volvería para hablar, para formalizar ciertos trámites...pero ahora no, de momento no, tenía mucho que hacer, tenía que descubrirse y volverse a querer.
Al abandonar la casa....
...ambos sonreían.
Se habían quitado un peso de encima, el peso del disimulo.
N. Angulo
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