HE SALIDO DE MÍ.
Hoy he salido de mí y me he elevado. Me he sentado en la cornisa de un edificio alto y he podido otear. Me he visto y he visto a los demás y lo que he visualizado no me ha gustado nada.
Me he vuelto invisible y de esta guisa me he ido colando por las casas y he visto…
He visto personas que han olvidado que están aquí de paso y sin embargo han ido acumulando joyas que guardan por miedo a que se las roben, ropa, calzado, bolsos y otros complementos que apenas han utilizado una vez.
He visto personas que adquieren inmuebles, con los que especulan y comercian sin ningún tipo de remordimiento y se enriquecen y enriquecen y enriquecen.
He visto parejas que no hicieron números y se embarcaron en una hipoteca millonaria y larga por el afán de tener vivienda propia que ahora no pueden pagar.
He visto hijos que pasada la treintena siguen viviendo a costa de sus padres y lo que es peor, exigiendo dinero para sufragar su ocio y caprichos.
He visto a niños solos en casa porque sus padres tienen jornadas laborales largas, muy largas y nada de tiempo para dedicárselo a ellos.
He visto ladrones almacenando su botín y riéndose de la justicia porque saben más de leyes que los propios juristas.
He visto bancos que animados y apoyados por el gobierno de turno, han prestado dinero a personas con escasos recursos y que no pueden devolver.
He visto bares, restaurantes y lugares de ocio llenos de gente consumista, pese a la crisis que aparentemente arrasa mi país.
He visto políticos que discuten, se insultan, se exigen y critican unos a otros, irse juntos a tomar copas, comer o cenar con caras satisfechas por el trabajo bien hecho, es decir, engañar al ciudadano y reírse de él.
Y he visto y visto y me he entristecido y no he podido evitar preguntarme.
¿Por qué hay personas tan materialistas, consumistas y especuladoras?
¿Por qué hay personas que no hicieron sus deberes, se embarcaron en la aventura hipotecaria y las van a desahuciar?
¿Cuándo los hijos perdieron la dignidad y asumieron el rol de mantenidos y dejaron de buscarse la vida trabajando?
¿Cuándo los padres dieron las llaves de casa a sus hijos menores, les llenaron el frigorífico y se ausentaron por horas y horas?
Allí arriba, en la cornisa, traté de encontrar explicaciones y justificación para esta sociedad que con el tiempo hemos ido formando, unos activamente y otros con su pasividad y llegué a estas conclusiones.
Si nacimos sin nada ¿por qué queremos tener más de lo necesario? Al fin y al cabo no nos podemos llevar las riquezas acumuladas cuando muramos.
Si las personas no ambicionasen tanto, no tendrían tantos gastos y podrían trabajar menos horas o negociar distinto horario para poder estar con sus hijos las horas que los menores requieren.
Si los padres no mantuviesen a sus hijos adultos, éstos buscarían trabajo, pero teniendo sus necesidades cubiertas ¿para qué se van a molestar? Trabajo hay, (casualmente las personas llegadas de otros países están cubriendo puestos que los españoles rechazan). Lo que no pueden pretender estos mantenidos es un trabajo a su medida, un sueldazo imponente desde el primer mes y un buen cargo. Un escalador comienza escalando pequeñas montañas hasta estar preparado para subir a cimas superiores.
Hay que exigir al Gobierno revisión de los horarios laborales para conciliar trabajo y familia y conseguir jornada intensiva como en otros países del mundo o flexibilidad horaria.
Hay que dejar de creer que por tener una hipoteca el piso es propiedad, mientras existe hipoteca, el piso es del banco y se lo queda cuando no se pagan las cuotas. Hay que tener el cerebro más frío cuando se firman hipotecas de 40 años, ya que la situación financiera cambiará y no siempre para bien.
Hay que exigir al Gobierno que deje de apoyar a la banca inyectando dinero y más dinero.
La justicia debe hacer sus deberes y aplicar mejor las leyes para acabar así con corruptelas.
Tenemos que intentar que el mundo cambie.
Y sobre todo trabajar para vivir, pero no vivir para trabajar.
Estoy pensando muy seriamente si saltar de la cornisa.
N. Angulo
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