"PRINGAOS"
No es la primera vez en mi vida que me he preguntado ¿cuántos “pringaos” estarán llenando las cárceles y cargando con culpas que no son suyas o al menos no todas las culpas?
Para los que no entendáis este argot os explico que en España cuando llamamos “pringao” a alguien nos referimos a personas que hacen de “cabezas de turco”, o "chivos expiatorios". Os dejo la acepción de la RAE.
Pringado, da.
(Del part. de pringar).
1. m. y f. coloq. Persona que se deja engañar fácilmente.
Tampoco se dice eren un pringado, en el argot y para asentar el énfasis es “pringao” nos zampamos la “d”.
Una vez aclarado el tema sobre el significado de la palabra “pringao”, paso a reflexionar sobre el motivo de este post y que ya he escrito en el primer párrafo.
Estoy convencida de que las cárceles de todo el mundo están llenas de estos personajes.
Pasa un gran alijo de droga por el Atlántico, alguien da un chivatazo denunciando un alijo menor, se dan nombres y direcciones, se busca un camello de poca monta (pringao o cabeza de turco) y de paso se desvía la atención del alijo importante. La policía se cuelga una medalla porque ha confiscado un pequeño alijo de drogas y ha detenido a un traficante. Todo perfecto, menos para el “pringao” que va a dar con sus huesos a la cárcel.
Este es tan solo un ejemplo de modelo de cómo se la “meten al pringao”. El mismo ejemplo valdría para; Grandes desfalcos, estafas, atracos e incluso asesinato u homicidio, que parecen lo mismo pero no lo es, en un caso se mata con alevosía y en el otro no. Al final paga el pato el más mindundi, casi, casi, es que pasaba por ahí, el que menos se enteraba y que apenas participó en los hechos.
Los verdaderos artífices de estas fechorías, los verdaderos delincuentes, están bien protegidos. Es muy raro que sean detenidos y encarcelados, a no ser que no hayan pagado a tiempo a los demás compinches o hayan pisado algún callo a un pez más gordo que él o con el mismo poder.
Me vienen a la mente muchos casos “sonados” en España y que aunque se dice que son “casos cerrados”, en mi opinión aún están por resolver o bien se han resuelto de la mejor manera para beneficio de los verdaderos culpables. Posiblemente de los casos a los que me voy a referir, existan distintas pruebas o bien se sepa la verdad, pero no la verdad que salió a la luz y que se contó a los ciudadanos, sino otra bien distinta. La verdad oficial es una, pero no quiere decir que sea la verdad.
Nunca me tragué que el asesinato de los Urquijo lo llevase a cabo el yerno. Un chaval, guapo, vicioso pero de escasas luces. Como es lógico y muy oportunamente, justo cuando iba a confesar la verdad en televisión, apareció ahorcado en su celda.
No me creí que los acusados por la muerte de las “Niñas de Alcasser”, Miguel Ricart y Antonio Anglés, fuesen los únicos culpables. El primero encarcelado, el segundo en paradero desconocido y con mucha información confusa a su alrededor, se habló de que se encontraron sus huesos en Irlanda, a día de hoy no hay confirmación de los análisis de ADN. En el juicio se llegaron a mostrar pruebas de al menos siete vellos púbicos de personas diferentes encontrados en los cuerpos de las adolescentes, terriblemente torturadas, y ninguno era de Miguel Ricart.
No me creo la “pantomima” de juicio sobre el caso Marta del Castillo. Un mierda como Miguel Carcaño, no puede tener tanto poder y en jaque a todo un país, ni me creo que no haya confesado dónde se encuentra el cuerpo de la niña. ¿Qué se oculta detrás de esto? ¿A quién o quienes protege?
Imagino que todos o casi todos al leer este post, recordaréis algún caso de un “pringao” que sigue en la cárcel por un mal menor o por un delito que no cometió.
También os preguntaréis ¿por qué no confiesan los pringaos y acusan a otros? Existen el miedo y las amenazas y no son hechos solamente de novelas y películas, ocurren en el mundo real.
Como es obvio, hay muchos más ejemplos, pero no tengo espacio suficiente para denunciar todos.
La justicia la imparte e interpreta el ser humano y las Leyes se manipulan.
N. Angulo
Enlace: Versión no oficial del caso de Las Niñas de Alcasser
